Lo hace al complicar aún más la interna en Diputados. Busca ser ratificado en las urnas.
Esta táctica empuja a las elecciones generales anticipadas .
“Es mejor ir a votar enseguida.
Estar en el pantano no está bien”, dijo Bossi, el jefe indiscutido de la Liga Norte, fuerte en sus bastiones de las regiones septentrionales. Bossi tiene todas las de ganar si el recurso a las urnas se convierte en la única salida a la crisis política cada vez más profunda que viven los 60 millones de italianos.
Tras ser expulsado de la coalición de gobierno por el mismo Berlusconi, Fini anunció oficialmente el mes pasado la creación de su propio partido en el Parlamento, modificando el escenario político italiano y planteando un serio riesgo para el primer ministro, que quedó a merced de los diputados de Fini para asegurarse la mayoría en la Cámara.
El presidente de la Cámara de Diputados, en efecto, es el tercer cargo institucional del país, por su importancia, y según Bossi y Berlusconi, Fini -al haberse alejado de las posiciones del oficialismo, que le dio sus votos para ser elegido- ahora debe renunciar a él.
El propósito de Berlusconi y Bossi es presionar a Napolitano para obligarlo a aceptar la realidad de las elecciones anticipadas que le jefe de Estado tendría que convocar si en el Parlamento no existe más una mayoría política. Fini aclaró ayer que no piensa dimitir y se pronunció contra las elecciones anticipadas. El titular de Diputados promueve con otros partidos un Tercer Polo centrista, alternativo a Berlusconi.
“La decisión de Berlusconi y Bossi de pedir formalmente la dimisión de Fini es políticamente inaceptable y grave bajo el perfil institucional, violando el principio constitucional de la separación entre poderes”, lamentó Italo Bocchino, jefe del grupo de diputados del nuevo partido de Fini, Futuro y Libertad para Italia.
Los dramas sociales se convirtieron ayer en el telón de fondo del callejón sin salida de la vida política e institucional, al anunciar la Federmecánica, el ente patronal que agrupa a 20 mil empresas con 1,6 millones de trabajadores industriales, su decisión de denunciar el contrato y la paritaria más importante del país, que vence en 2012.
Federmecánica sigue la línea de Fiat, que quiere asegurarse mejores márgenes de maniobra en el futuro con un nuevo contrato que le garantice más flexibilidad, con menos aumentos salariales y menos derechos para los trabajadores. Argumento: lo impone el mercado mundial, en el que los europeos producen a costos demasiado elevados.
En tanto, Berlusconi parece haber decidido cabalgar el enfrentamiento a ultranza contra Gianfranco Fini, el ex líder de los post-fascistas que fundó con il Cavaliere en 2008 el Partido de las Libertades (PDL), que ganó por amplio margen las elecciones generales anticipadas, conquistando la mayoría absoluta en el Parlamento. Los crecientes conflictos entre ambos pusieron fin a una alianza que duró 16 años. Berlusconi se siente inseguro porque cree que el furor de Bossi por las elecciones anticipadas puede determinar una mayor erosión de las fuerzas del primer ministro en las regiones del norte. Además, los sondeos demuestran que Fini lograría buenos resultados en las regiones del sur, que viven un creciente rencor contra el gobierno dominado plenamente por los políticos del próspero norte. La débil oposición de centroizquierda concentra sus fuerzas en el centro del país. Para dar coraje a sus partidarios, Berlusconi anunció que el 6 de octubre convocará a una concentración de masas en Milán en apoyo al gobierno.

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