A uno lo atraparon a la mañana, cerquita de una escuela. El otro cayó anoche, en uno de cuatro allanamientos. Tienen antecedentes. Y son de la zona. La comerciante baleada en el asalto sigue internada, recuperándose. Todavía no sabría que la hija que esperaba, falleció
Mientras tanto, Mery mejora en ese mismo hospital, a donde anoche se presentó la fiscal Virginia Bravo para tomarle declaración testimonial. La funcionaria trabajó a contrarreloj junto con los policías de las comisarías Primera y Segunda de Berisso y los de la DDI La Plata, lo que permitió la aprehensión de un joven de 20 años sospechado de ser uno de los dos que el lunes a la noche le dispararon a Vidal Borda en un asalto a su autoservicio de 21 entre 168 y 169. Bravo ya pidió su detención, por lo que se espera que lo indague en las próximas horas, una vez que el juez Fernando Mateos acepte su solicitud. Anoche, en tanto, se hicieron cuatro allanamientos en Berisso, que terminaron con otro aprehendido.
El primero se llama Aaron David Cáneva, vivía cerca de donde ocurrió el hecho y registra en Berisso varios antecedentes por delitos y uno de ellos hasta insólito (ver aparte), aunque ninguno tan grave como el que lo tiene por estas horas tras las rejas.
¿Cómo llegaron a él? Según la versión oficial, después del trágico asalto ocurrido a eso de las 20 del lunes, los investigadores hablaron con testigos y vecinos, hasta que surgió el nombre de este pibe. Lo fueron a buscar primero al domicilio de su madre, en 165, 21 y 22, pero la casa estaba en alquiler desde hace tiempo. Probaron suerte en la de su padre, a tres cuadras de allí, y tampoco lo encontraron.
Ayer a la mañana lo vieron caminando por 26 entre 163 y 164, en inmediaciones de una escuela, y trataron de interceptarlo, lo que no resultó tan fácil ya que “se resistió y lesionó levemente a un oficial subayudante de la comisaría Segunda (de Berisso)”, informó un jefe policial. Finalmente lo redujeron y trasladaron a la Primera, donde también se le inició una causa por “resistencia a la autoridad” y permaneció hasta que le asignaron un lugar de alojamiento (esa seccional tiene los calabozos clausurados).
Por el momento no hay evidencia física que lo vincule con el caso, pero hay dos testigos claves que- según la Policía- ya lo reconocieron por foto. Uno es un cliente que estaba en el comercio al momento del ataque y el otro es nada menos que el marido de Vidal Borda, Wilder Alvarez, a quien el delincuente que se quedó de campana mantuvo controlado en la puerta del negocio, mientras el otro asaltaba a la mujer y le pegaba el tiro después de que ella le dijo que no tenía más plata para darle. Una versión indica que ambos testigos lo identificaron como el autor del disparo. Otra, que lo ubicaron afuera. En definitiva, aunque esto no esté claro la carátula que enfrenta es la de “robo agravado por el uso de arma, homicidio calificado críminis causa y tentativa de homicidio”.
Anoche, en tanto, se hicieron otros cuatro allanamientos después de que surgió un dato importantísimo para identificar a otro sospechoso.
Cerca del mediodía de ayer se presentó en la Primera de Berisso un joven de 28 años que entregó su celular informando que un amigo con antecedentes penales le había enviado dos mensajes de texto comprometedores. En uno de ellos escribió “amigo me teme k hase la segunda fui a roba y mate a una embarazada si pode benite a buca amigo (sic)”.
La identidad del autor de este SMS se mantiene en reserva, aunque fuentes de la investigación aseguraron que “tiene características físicas que coinciden con las del segundo imputado”. Este sería el joven que aprehendieron anoche en 19 y 162, mientras seguían buscando el revólver utilizado en el crimen y la moto con la que escaparon los delincuentes, de color negro y cuasi desmantelada. El acusado tiene 19 años. Con respecto al teléfono celular aportado por el testigo, Virginia Bravo ordenó peritarlo.
“Escuché el disparo y corrí”
Wilder Alvarez apenas modula en el ejercicio de responder a las preguntas con las que lo rodean los periodistas en la puerta del hospital donde se recupera su mujer. Dice “no vi cómo le disparó. Escuché el sonido y corrí”.
Los dos motochorros lo sorprendieron a él en la puerta. Uno entró en el local y amenazó a Mery con un arma de fuego -presuntamente un revólver ya que en la escena no quedaron vainas servidas- y le otro impidió que Wilder se acercara a su mujer.
Desde donde estaba no vio la escena, pero escuchó el estruendo del tiro. El criminal salió del local, se subió a la moto y, con el otro, emprendieron la fuga, tratando de embestir y sin dejar de apuntar contra Alvarez.
“Corrí como loco hacia ella”, recordó Wilder, que la encontró de pie, pero tuvo que sostenerla porque comenzaba “a caerse poco a poco”.
“Lo que más me importa es que se recupere y que se haga Justicia. El que lo hizo que lo pague”, resumió Wilder.
“La bala le perforó el útero”
El director ejecutivo del hospital Larrain, Mario Aued, aseguró ayer que Mary Vidal Borda evoluciona “bien, pero hay que seguir esperando” y agregó que “está compensada, los riñones están andando bien y la presión es normal”. Fabián Córdoba, jefe del Servicio de Emergencia de ese hospital, contó que la mujer ingresó con una herida de bala “que le perforó el ciego, el intestino delgado y el útero”.
“Se le practicó la cesárea, el bebé tenía una entrada y salida de bala que le perforó uno de los pulmones, y si bien se lo reanimó durante una hora y veinte minutos, no salió, lamentablemente no pudo vivir”, indicó el médico. Esta tarea se hizo en el Hospital de Niños.
Vidal Borda permanecía anoche extubada y en terapia intensiva, aunque es probable que hoy la deriven a una sala intermedia.
El pibe que quiso zafar tirándose al Canal de Berisso
Aaron Cáneva fue protagonista de una crónica policial el 11 de junio pasado, cuando se robó una moto Mondial negra en Carlos Gardel y 163, en Berisso, y trató de darse a la fuga. Pero el dueño lo persiguió, de modo que optó por tirarse a una canal y esconderse debajo de unos camalotes. Lo rescataron los bomberos y lo llevaron al hospital Larrain con un cuadro de hipotermia. La foto pertenece a su perfil de Facebook, donde varias personas le “dedicaron” ayer mensajes irreproducibles. Cuentan policías que ayer “no paró de llorar” tras su captura, mientras decía “me van a matar en la cárcel”.
“Gente muy trabajadora y amable que progresaron con mucho esfuerzo”
El barrio de Berisso donde ocurrió el brutal asalto anteanoche sintió el impacto por la muerte de Sofía, la beba de 6 meses de gestación en el vientre de Mery, la dueña del autoservicio de 21 entre 168 y 169, quien aún pelea por su vida en la sala de terapia intensiva del hospital Larrain.
Néstor Galosi, de 58 años, es un vecino del matrimonio conformado por Mery Vidal Borda y Wilder Alvarez. “Ellos son muy trabajadores. Arrancaron con una verdulería hace cuatro años y ahora progresaron con mucho esfuerzo. Tienen un autoservicio y se construyeron una vivienda en la planta alta “, contó el hombre.
La mujer baleada tiene una hijita de un año y un nene de 8 y ya había sufrido dos asaltos. “Ni bien escuché el griterío salí a la vereda y pude hablar con Mery. Me dijo que el delincuente le pidió la recaudación y como quería más plata ella le explicó que no tenía y ahí le disparó”, indicó Galosi.
Ni bien la familia de Mery llegó al barrio se hizo querer. “Siempre saludan y son muy amables. Se nota que son muy trabajadores. Salen con el camión a la madrugada para comprar en el mercado y después están todo el día en el negocio”, agregó el vecino.
“Yo nunca viví una cosa así. Estar con alguien que fue baleado en un robo. Ella permaneció consciente hasta que llegó la ambulancia y charló con nosotros”, sostuvo Galosi, quien añadió: “Por suerte la llevaron rápido al hospital, que está a unas 20 cuadras”.
La zona ha tenido varios episodios de inseguridad en los últimos meses. Otro vecino contó que en la rotisería de 20 entre 166 y 167 ya están hartos de que los roben, pero “comparado con La Plata acá no hay tanto afano”, dijo Néstor.
Sofía e Isidro murieron el mismo día, con tres años de diferencia
El salvaje asalto contra Mery Vidal Borda trajo indefectiblemente a la memoria el de Carolina Píparo, porque ambos ocurrieron en nuestra región, costaron la vida de dos bebitos y, en una trágica coincidencia, Isidro y Sofía fallecieron el mismo día, 5 de agosto, con tres años de diferencia. Sin embargo, el punto de contacto más importante es que el veredicto por aquella salidera del 29 de julio de 2010 puede sentar jurisprudencia para el episodio de este lunes.
Es que el 13 de mayo pasado el Tribunal en lo Criminal 2 de La Plata condenó a perpetua a 5 de los 7 acusados por el caso Píparo, por entender que la muerte de Isidro no fue un aborto, sino un crimen. Para los jueces “no quedó duda alguna” que el bebé “fue directamente lesionado a través del cuerpo de su madre” y esa fue “la causa de su muerte”, una semana después.
El dato de que Sofía nació viva y fue reanimada, suministrado por los médicos, también es clave.
Ayer habló del tema Matías Píparo. “Estamos muy consternados, pensamos que se había tocado un límite con mi hermana pero la violencia sigue creciendo, el caso nos puso muy mal”, aseguró en declaraciones radiales, que aprovechó para desearle “lo mejor a la familia, les queda un camino largo y espero que puedan tener justicia”.
“Cualquiera tiene un arma y sale a matar, ya nada te protege, que les des todo, que seas mujer, anciano o estés embarazada, nada te protege”, remató.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, también se refirió a esta noticia calificando al hecho como “desgarrador e indignante”.
Por otra parte, el ministro de Salud, Alejandro Collia, fue al hospital de Berisso y “por indicaciones del gobernador nos hemos puesto a disposición de la familia”, explicó.
Desde el hospital aseguraron que Mery “todavía no sabe de la muerte del bebé, aunque lo intuye”. “Será asistida por nuestros equipos de psicólogos en crisis, para colaborar a ayudarla a recuperarse de este estrés traumático”.



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