Los investigadores del crimen del capitán Rubén Fernández, asesinado el domingo al defender a un vecino de un robo en Berazategui, buscan a los autores del hecho a partir de dos huellas dactilares, la bala homicida y los identikit que brindaron las víctimas del asalto.El homicidio de Fernández, de 51 años, es investigado por el doctor Daniel Ichazo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1 descentralizada de Berazategui, quien en la tarde de ayer seguía distintas pistas para dar con los autores del crimen.Según trascendió, la Policía Científica logró levantar dos huellas dactilares en el auto de Jorge, el vecino del capitán víctima del robo. "El Volkswagen Gol del dueño de casa fue tocado por al menos uno de los delincuentes. Esperamos ponerle nombre y apellido a esas dos huellas en las próximas horas o que sirvan para un futuro cotejo con algún sospechoso que sea detenido", expresó uno de los investigadores judiciales consultados.Otra prueba científica que podrá utilizarse en caso de que se incautase el arma usada en el hecho es la bala homicida, que ingresó por el estómago y le cortó al policía la arteria aorta ocasionando así la hemorragia que le provocó la muerte, detallaron las fuentes.Ese proyectil, calibre .380, fue extraído en la operación de autopsia y en el futuro será apta para un cotejo balístico, al igual que las vainas servidas encontradas en la escena del crimen.Además, los investigadores cuentan con algunos identikit ya que tanto el vecino asaltado que estuvo retenido por uno de los delincuentes en el garaje, como su esposa, que ingresó a la casa con dos de los cómplices, realizaron ante la policía dictados de rostros de los sospechosos.En tanto, el fiscal Ichazo ya determinó que el Volkswagen Bora en el que se movilizaban los ladrones y que luego fue encontrado incendiado en cercanías de la villa Los Álamos de Quilmes, fue robado dos días antes del hecho en el partido de Almirante Brown.La policía ya realiza tareas de inteligencia en ese asentamiento ante la sospecha de que los autores del crimen del suboficial que trabajaba en la Jefatura Departamental Quilmes vivan o frecuenten ese lugar.El crimen de Fernández ocurrió el domingo a la madrugada en calle 13, entre 117 y 118, de Berazategui, donde el capitán vivía con su familia.Todo comenzó alrededor de la 1, cuando una pareja que vive en la casa lindera a la del policía arribó al domicilio y fue abordada por cuatro delincuentes armados que se movilizaban en un Volkswagen Bora.Según contó momentos más tarde el vecino del policía, los delincuentes lo abordaron junto a su esposa con fines de robo, lo encañonaron y llevaron hacia el interior de la casa a su mujer.El vecino recordó que los delincuentes lo golpearon, que él gritó y que en ese momento su vecino policía salió de su casa para ver qué pasaba.De acuerdo a las fuentes, el suboficial Fernández salió de su vivienda con su pistola reglamentaria en mano e impartió la voz de alto, momento en que fue atacado a tiros, por lo que se originó un enfrentamiento.El policía recibió un impacto que lo dejó muy malherido, por lo que fue trasladado de urgencia al Hospital El Cruce de Florencio Varela, donde murió poco después.En tanto, los delincuentes huyeron con unos 2.000 pesos en efectivo robados a los vecinos del efectivo, a bordo del mismo auto con el que habían llegado al lugar, un Volkswagen Bora.
Despidieron sus restos
Los restos del capitán de la Policía Bonaerense, Rubén Fernández, quien falleció luego de recibir un balazo en el pecho, fueron inhumados ayer en el Cementerio Municipal de Berazategui, ubicado en la intersección de la Avenida Milazzo y 368.Durante el velatorio, tanto los vecinos del fallecido como sus compañeros destacaron "su valor" en el momento de intervenir en el asalto que sufrieron sus vecinos. En tanto, el Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni expresó que "cada vez que pierde la vida un servidor público nos genera mucho pesar".
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