“Benegas es un peligro para la sociedad y debe ir a la cárcel”

Lo afirmó el abogado de las agentes que habrían sido abusadas. “Dejarlo en libertad es sacarle un problema a la policía y pasárselo a la sociedad”, dijo. La defensa aceptó que hubo acoso pero no abuso

Los alegatos en el juicio al ex hombre fuerte de la comisaría de Gigena dejaron el último jueves sensaciones contrapuestas: mientras el abogado de las mujeres policías que habrían sido asediadas por Adelqui Benegas se mostró sorprendido y decepcionado por el pedido que hizo el fiscal encargado de sostener la acusación, la defensa del ahora policía retirado recibió con beneplácito el alegato de Alejandro Cabrera, quien abrió la chance de que el acusado siga en libertad.

Durante dos horas, el fiscal de la Cámara Primera desgranó numerosos argumentos para sostener su postura de que Benegas era un jefe policial que menospreciaba a sus subordinados, y que no dudaba en utilizar los “recargos laborales” como una manera de presionar al personal femenino para que accediera a sus pretensiones de mantener sexo con ellas.

Con precisión quirúrgica repasó testimonios y llegó a la conclusión de que ni las dos mujeres policías que lo denunciaron a fines de 2010 ni los policías que trabajaban junto a ellas en la comisaría de Gigena mintieron cuando relataron el acoso sexual y los manoseos y besos de Benegas hacia las agentes Olga Meckler y M.A.

Tan convencido estuvo de que el corpulento comisario desbarrancó en su conducta, que no sólo mantuvo la acusación de abuso sexual en perjuicio de las dos mujeres policías sino que también pidió que se lo condenara por el delito de abuso de autoridad a 3 años y 8 meses de cárcel efectiva.

Más allá de las lógicas controversias en torno al monto de la pena solicitada, lo que definitivamente dejó boquiabiertos a los familiares de las víctimas fue que el propio fiscal encargado de sostener la acusación aclarara expresamente que, en caso de condena, Benegas podría seguir en libertad a cambio de una fianza hasta que el fallo quede firme.

“Debo decir que no coincido con la postura del fiscal en el alegato, tampoco con la sorpresiva e inesperada sanción solicitada y menos aún con otorgarle a Benegas la chance de que siga en libertad”, replicó Antonio Melano, el abogado del viudo de Olga Meckler y de la otra policía que lo denunció, cuyas iniciales son M.A.

Melano se basó en las pruebas que se ventilaron en el juicio, sobre todo en la pericia psiquiátrica que se le hizo a Benegas, para afirmar que el único lugar posible para el hombre que se hacía llamar “el sheriff del condado de Gigena” no es otro que la cárcel.

“Está empíricamente comprobado que quienes realizan este tipo de conductas desviadas tienden a repetirlas en el tiempo, nada nos dice que esa situación no sea igual o más grave en el futuro, lo que sí podemos hacer es evitar que vuelva a suceder. Si se lo deja en libertad lo único que habremos hecho es sacarle un problema a la policía para pasárselo a la sociedad”.

Sobre la pericia psicológica, dijo que “el perfil Psicológico y Psicosexual de Benegas nos muestra una persona con rasgos neuróticos, obsesiva, con características como inseguridad, dependencia afectiva, necesidad de control de los impulsos por temor a la actuación impulsiva, es decir, si él no se puede contener en sus impulsos, entonces es la Justicia la que debe hacerlo, por otro lado, tiene una actitud de pedantería, autosuficiencia y rasgos persecutorios, características todas estas que se repiten en su psicosexualidad”, remarcó.

El querellante recordó que el juicio que se está llevando a cabo en los tribunales riocuartenses no es uno más: “Aca lo que está en juego es reivindicar a la institución policial, pero también la credibilidad de la Justicia”, porque para nada resultó sencillo a las denunciantes llevar a un encumbrado jefe al banquillo de los acusados.

“Las víctimas ya cansadas de soportar los acosos se vieron obligadas a pedir ayuda dentro de la propia fuerza ante el Tribunal de Conducta Policial, que no obstante haber tomado varios testimonios, no tomó ningún tipo de medidas hasta el día de la fecha, por eso se vieron obligadas a recurrir a la Justicia, buscando el amparo que no encontraron en el Tribunal de Conducta Policial, exponiendo socialmente su buen nombre y honor, no solamente como policías, sino, fundamentalmente, como mujeres y madres”, recordó Antonio Melano.

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