“Al final de hoy ya no seré Pontífice de la Iglesia católica, tan solo un peregrino que inicia su última etapa de viaje en esta tierra”, dijo desde el balcón del Castelgandolfo.
“Estoy feliz de estar con ustedes, con vuestro afecto y amistad. Este es un día diferente a los otros, ya que al final de hoy ya no seré Pontífice de la Iglesia católica. Tan solo un peregrino que inicia su última etapa de viaje en esta tierra”, arrancó su breve discurso en su última aparición pública antes de su reclusión.
Benedicto XVI había partido en helicóptero desde el Vaticano pasada la una de la tarde de Argentina, y llegó pocos minutos después. Allí lo esperaba una multitud para escuchar sus palabras. Desde la Plaza San Pedro, en el Vaticano, la gente lo siguió, aplaudió y ovacionó.
Joseph Ratzinger pasará las próximas semanas en el Castelgandolfo, donde se quedará antes de trasladarse al monasterio del Vaticano donde residirá a partir de ahora. Luego de su último saludo desde la logia del palacio, cerrarán las puertas del edificio, dando fin a su papado de casi ocho años.
Más temprano, el personal y los prelados vaticanos presentes en el patio de San Damaso saludaron al Papa con un largo aplauso al partir el automóvil de Benedicto XVI que lo llevó hasta el helicóptero. Horas antes, se despidió de los cardenales que deberán elegir a su sucesor.
"Prometo respeto incondicional y obediencia al nuevo papa", afirmó Benedicto XVI ante los cardenales que se despidieron de él.
"Entre vosotros está el futuro papa, al que prometo mi respeto incondicional y obediencia. Continuaré rezando, especialmente en estos días (del cónclave)", afirmó Benedicto XVI, al que se le vio sereno y sonriente, en el discurso de despedida a los cardenales.
Benedicto XVI abogó para que el Colegio Cardenalicio sea "como una orquesta, en la que la diversidad pueda llevar a una armonía acorde".
El Obispo de Roma se refirió a la Iglesia y dijo que ésta no es una "institución inventada por alguien, construida sobre una mesa, sino una realidad viviente, que vive transformándose aunque su naturaleza sigue siendo siempre la misma, ya que su naturaleza es Cristo".
El papa se despidió de los cardenales en la monumental Sala Clementina. Asistieron un centenar y tras sus palabras departió uno a uno con todos los purpurados. En nombre de ellos, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, le expresó "gratitud" por sus ocho años de pontificado y el ejemplo" que les ha dado en este tiempo.
Allí, a las ocho de la noche en punto Benedicto XVI se volverá oficialmente el primer pontífice en 600 años en dimitir. Las puertas del palacio se apagarán y la Guardia Suiza estará fuera de servicio temporalmente.


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