La catarata de críticas se producen luego de que pronosticó que la presidenta dejará su mandato antes de de tiempo. Al mismo Beder y a los diputados Tere Madera y Javier Tineo, ahora se suma el titular de Derechos Humanos, Délfor Brizuela: “Yoma no ataca a Cristina Kirchner. Este señor ataca directamente a la democracia”, sentenció.
Para Brizuela, “las declaraciones destituyentes del ex legislador riojano son muy graves, revelan que nunca fue un hombre de la democracia y que su única motivación fue siempre la de mantenerse a flote en su sinuosa y cuestionable carrera política”.
Brizuela recordó que “Yoma surgió con el menemismo, alcanzó el cargo de embajador en México representando al actual gobierno, (oportunidad en la que traicionó a su propia militancia riojana en su carrera por alcanzar la gobernación), luego fue diputado nacional con los votos del kirchnerismo y, al advertir que su pobre performance legislativa lo alejaría del poder (porque no se puede mentir a todos todo el tiempo), decidió travestirse una vez más y ofrecerse como abanderado de los sectores concentrados del poder en la Argentina para atacar, no a un gobierno, sino a al funcionamiento del sistema democrático”.
Para Brizuela, “Yoma no tiene pertenencia ideológica alguna: para él resulta igual lucir una boina roja hoy, o destacarse como la espada del poder concentrado a través de los medios hegemónicos mañana, mientras le permitan flotar, aunque ya no desde el cargo, al menos frente a la opinión pública, a falta de una representatividad genuina”.
El líder del FP recordó además que “tras la ruptura con el kirchnerismo, (pero conservando su banca hasta el final), Yoma ensayó algunos mensajes de adhesión al gobernador Daniel Scioli, previendo su eventual ruptura con el FPV y también intentó tender puentes hacia el Dhualdismo de los que obtuvo el mismo silencio. Sus expresiones audaces –precisó— realizadas hoy desde una burbuja desprovista de toda representación, solo pueden ser recogidas por los medios hegemónicos, porque Yoma se anima, obligado a avanzar en un callejón sin salida, a manifestar la voluntad destituyente que sus nuevos jefes prefieren no exponer ante la opinión pública”.
Según Brizuela, “en su nuevo Rol, Yoma lucha por ofrecerse en el futuro como un nuevo prospecto en cualquier fuerza política que le ofrezca continuar haciendo lo mismo que hizo siempre”.
Al describir su derrotero político Brizuela dijo de Yoma que “luego su última incursión electoral en nuestra provincia con la finalidad de mantener (con poca fe), su banca en el Congreso, decidida a última hora, de la que sólo se vieron grandes afiches con su imagen y esta vez en el rol de opositor rabioso al gobierno, el hábil dirigente comprendió que su representatividad en el territorio se evaporó. Entonces –razonó— al igual que otros agentes opositores, eligió el camino de convertirse en un agitador mediático y someterse al poder que, en efecto, sueña con tumbar al gobierno”.
“Por lo demás –concretó Brizuela— no hay mucho que explicar: quien manifiesta públicamente su deseo de voltear a un gobierno elegido por el pueblo con el 54 por ciento de los votos, que desendeudó al país, amplió como ningún otro gobierno los derechos individuales, redujo el desempleo del 25 al 7 por ciento, mejoró sustancialmente la distribución de la renta y proyecta a la Argentina como a un país soberano, en paz y solidario con los otros países de la región, no hace otra cosa que atacar a todo el sistema democrático”.




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