Beccari: "Con una política de diálogo se puede recaudar más"

“La reforma de la gestión tributaria puede hacerse sin necesidad de chocar permanentemente, con el diálogo para superar los conflictos también se puede recaudar más”. Con esta máxima, el subsecretario de Ingresos Públicos, Sergio Beccari, defendió su papel de “pacificador” en las relaciones con el gremio que representa a los empleados de la Administración Provincial de Impuestos (API) y con las entidades empresariales que agrupan a los grandes contribuyentes, una política que significó un giro importante respecto de la primera etapa de la gestión encabezada por Teresa Beren.
La restauración de las relaciones con los factores reales de poder en el terreno del control y gestión tributaria no son, a su juicio, un retroceso en el programa reformista que propuso la administración Binner cuando planteó, entre otras cosas, la creación de la Subsecretaría de Ingresos Públicos. Por el contrario, subrayó que “el proyecto sigue en pie” pero “lo que se ha logrado con el consenso y el diálogo” es permitir que la planta permanente de la API “se comprometa con la gestión y todo funcione más normalmente”.

Este cambio en la visión de la gestión tributaria tiene sus efectos. Beccari adelantó que en los próximos días se intensificarán las reuniones para definir la cobertura de unos 230 cargos, incluidas unas 100 subrogancias, vacantes a nivel de conducción de la API. Los concursos serán abiertos primero a la administración pública. En cuanto a la relación con los contribuyentes, el funcionario confirmó la suspensión por seis meses del COT, la profundización del proceso de informatización, la gestión de acuerdos con otras administraciones para evitar excesos en el cobro de impuestos sujetos a convenio multilateral y nuevos operativos de fiscalización para el segundo semestre del año.

La política tributaria de la administración binnerista se inició a puro chispazo. Mientras en la Legislatura se pujaba por una modificación de impuestos, dentro de la estructura de gobierno la apuesta pasó por un drástico cambio en la gestión fiscal. Al mando de Teresa Beren, se creó la Subsecretaría de Ingresos Públicos, que abrió el primer conflicto con UPCN, el gremio que nuclea a los empleados de la API. Pero la funcionario también fue resistida por los empresarios, a los que marcó de cerca mediante operativos como los que detectaron una enorme cantidad de metros cuadrados no declarados en los puertos de la región. Esos choques, y las internas dentro del partido de gobierno, terminaron con el desplazamiento de la funcionario y la llegada de Beccari a la Subsecretaría.

El funcionario reivindicó su política de conciliación pero aseguró que no significa bajar banderas. En diálogo La Capital, repasó los ejes de su gestión:

♦ Relación con el gremio. A través de la creación de una mesa de diálogo mejoró mucho la relación con el gremio. Ya no hay tantos paros. Lo que hubo fue una discusión política, no legal. El gremio dice que no está en contra de la política tributaria sino de la forma en que se instrumentaron los cambios. La propia creación de la Subsecretaría fue resistida. Entendieron finalmente que no estábamos haciendo nada ilegal. Pero sucedía que la creación de cargos políticos como los directores provinciales generaban choques con las administraciones provinciales. Ahora hay otra relación. No damos a marcha atrás con nuestra política pero al dejar de chocar hay una actitud distinta hacia el contribuyente. Acordamos llevar adelante en forma conjunta un proceso de concurso y selección. En los próximos 15 días habrá reuniones para definir unos 230 cargos. Los concursos son abiertos primero a la administración pública. Hay 100 subrogantes. Tendrán prioridad en los antecedentes pero esa faceta no va a resolver el concurso. Seguimos avanzando en la informatización de los trámites y tenemos para eso el compromiso de los empleados. Ingresos Brutos no está informatizado pero logramos que se pueda imprimir la liquidación para pagarla en el banco.

♦ Herramientas. Suspendimos el COT por 180 días porque se habían presentado problemas de implementación. Ahora estamos armando un sistema integral y viendo cómo lo complementamos con la Afip. En una primera etapa falló la integración, estaba muy focalizado en Rosario y no había normas de funcionamiento, con lo cual había casos en los que había exceso de personal en el uso de la herramienta. Esto generó conflictos con las entidades empresarias. El perjuicio era mayor si seguíamos como estaba. Se está trabajando en algunos ajustes a la administración del Sircreb y de la base de contribuyentes. Eso provocó que cayera coyunturalmente lo recaudado por ingresos brutos a través de este sistema. Se busca cerrar el circuito del control interno del mismo. De todos modos, esta herramienta sigue siendo positiva y, de hecho, hubo un perjuicio para Santa Fe por no haber adherido antes.

Con bastante dificultad, se logró avanzar con el resto de las provincias en una armonización de políticas tributarias en el marco de los convenios multilaterales por ingresos brutos. Hicimos un trabajo con Arba para solucionar el tema de las retenciones de base presunta a empresarios santafesinos y consensuamos una metodología que permita en adelante tener mayor cuidado en la elaboración de los padrones en este sentido.

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