Una beba de dos años fue asesinada el año pasado y por el crimen está presa su mamá, mientras su pareja permanece en libertad a pesar de que la joven denunció que fue quien le pegó hasta matarla, una situación que distintas ONG encuadran como un nuevo caso judicial “que no contempla las violencias sufridas por la mujer, ni cree en su palabra”.
Cuando la mamá se dio cuenta de que su hija no respiraba “salió corriendo a pedir ayuda, mientras el hombre le decía que culpara al papá biológico de la pequeña”, añadió.
La beba llegó muerta al centro de salud, por lo que los médicos avisaron a la policía y tomó intervención la Fiscalía Especializada en Violencia de Género de Pilar, a cargo de Carolina Carballido.
“Ella se había peleado con Fernández la noche anterior y no se fue de la casa que compartían porque no tenía plata en la tarjeta SUBE para tomarse un colectivo”, relató la abogada.
Yanina no sabe leer ni escribir y al dar testimonio “no pudo sostener la mentira exigida por el hombre, y tampoco pudo hacer un relato adecuado de los hechos porque tiene un retraso madurativo, una discapacidad intelectual que le dificulta construir sus dichos”, explicó Conder.
Fernández nunca estuvo detenido, además “amenaza a los testigos y declaró que Yanina no cuidaba a la nena, pero esperamos que con las pruebas que estamos aportando, la situación se modifique”, agregó la defensora.
El velorio de Lusmila fue en el centro comunitario Gallo Rojo del Partido de San Miguel, lugar adonde iba la joven desde adolescente ya que es víctima de diversas violencias en sus cortos 21 años.
“Llegó a los grupos de mujeres del centro hace cinco años, donde comenzó a hablar del maltrato de su padre y su novio a pesar de sus dificultades para expresarse”, señaló a Télam Clara Alemán, educadora de la ONG.
Allí, junto con la familia paterna de la beba y sin la presencia de la madre, a quien se le negó la posibilidad de ir al velatorio, “nos hicimos cargo de exhumar el cuerpo, porque así lo quiso Yanina”.
Hace dos meses que Conder asumió la defensa de la joven y logró que hace un mes le tomaran declaración indagatoria, además de pedir el sobreseimiento de la mujer, que fue negado por el juez Nicolás Ceballos del Juzgado de Garantías N° 6 de Pilar.
“Presenté un recurso de revocación a ese sobreseimiento, porque el juez no tiene en cuenta la situación de ella, no considera su palabra, no incorpora la mirada de género, como tampoco lo hace la fiscalía que es ‘especializada’ en género”, afirmó la abogada.
La causa está caratulada “abandono de persona agravada por muerte, pero ella buscó ayuda, no abandonó a su hija y además no le creen cuando dice que Fernández fue el que le pegó a la beba”.
Dio a luz estando detenida
Yanina vive en la cárcel con su hija de meses
Educadores del centro Gallo Rojo la visitan en la cárcel, en lo posible una vez al mes, única visita que recibe ya que su padre y hermano no tienen contacto con la joven que es huérfana de madre.
Mañana se presentarán nuevos testigos que se suman a otros que ya lo hicieron, entre ellos una ex pareja de Fernández que “testificó que él maltrataba al hijo de esta mujer y que ella se pudo escapar de este hombre”, señaló la defensora.
Conder es integrante de La Gremial de Abogados de la Argentina, que asiste gratuitamente ante este tipo de situaciones y visita a Yanina en la prisión, donde ingresó embarazada y donde ahora convive con su hija de meses.
La profesional relató que, en esos encuentros, Yanina “no pide nada para ella; pide que hagamos justicia por su hija muerta y que podamos sacar a su beba de la cárcel, para que conozca cómo es afuera”.
Violencias, situaciones de pobreza, discapacidad, desamparo, miedo son algunas de las palabras repetidas por la abogada y la educadora que acompañan a Yanina, para enmarcar una historia que no es nueva: ya hubo mujeres presas, donde estas palabras estuvieron presentes, pero ausentes en las decisiones judiciales.
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