Los enfentamientos se desataron durante el discurso de Cristina, cuando un grupo de vecinos -o patotas- ingresaron al Parque Indoamericano a atacar a los ocupantes. Un joven fue bajado de la ambulancia y asesinado de un tiro en la cabeza. ANte la ausencia de la Federal, la Metropolitana se retiró porque habían baleado sus patrulleros.
Un joven de 19 años murió esta noche, en medio de los enfrentamientos que se produjeron cuando vecinos ingresaron al predio del Parque Indoamericano, en un nuevo intento por desalojar a los ocupantes. De este modo, ya son cuatro los fallecidos a raíz de los incidentes que comenzaron el martes.
La muerte de este joven fue confirmada por el titular del SAME, Alberto Crescenti, quien relató que fue rematado por sus agresores, tras ser sacado bajo amenazas de "armas largas" de una ambulancia del SAME.
"Lo sacaron por la fuerza y lo remataron en el lugar, ante la situación estresante para los médicos", dijo Crescenti esta noche, en declaraciones televisivas.
La víctima, de 19 años, recibió un balazo en el cráneo, que le provocó la muerte, dijo el funcionario porteño.
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"Apuntaron al chofer y al médico, bajaron al herido y le dispararon en el cráneo. La ambulancia se aprestaba a llevarlo al hospital, pero no pudo", comentó con nerviosismo el funcionario.
Según dijo Crescenti, el hecho produjo "un impacto terrible en el equipo de salud, al punto de tener al médico con un precordial (dolor de pecho) en el hospital", comentó.
El funcionario agregó que tenían serias complicaciones para trabajar en la zona, ya que las ambulancias eran recibidas a los tiros por los vecinos, para evitar que asistieran a los heridos.
No hubo intervención de la Policía Federal ni de la Metropolitana, que se retiró porque habían baleado sus patrulleros.
“Hemos sido testigos otra vez de vecinos defendiéndose de gente que había ocupado el espacio público”, señaló el Jefe de Gobierno, aunque todo indica que entre los vecinos había bandas organizadas.
"Los vecinos tomaron la Justicia por mano propia, algo que no debe suceder en una sociedad democrática", continuó Macri.
En cuanto a los cuatro heridos, dos son de gravedad; todos están internados en el Hospital Piñero y en el Santojani.
Los enfrentamientos comenzaron cuando bandas de jóvenes que portaban palos, piedras y armas de fuego comenzaron cerca de las 20 a atacar a movileros de televisión e intentaban avanzar sobre un sector ocupado de los terrenos, donde se produjeron los enfrentamientos que derivaron en
la muerte del joven.
Un grupo de choque de 30 personas empezaron la agresión a los ocupantes atacaron a los móviles de la televisión y zamarrearon a periodistas de América, de Canal 26 y C5N.
La agencia Télam escuchó que gritaban a la prensa que fueran a filmar a
los "villeros bolivianos y no a nosotros". Entonces rodearon al móvil de C5N mientras tiraban piedras y patadas, lo cual provocó que las unidades de los demás medios levantaran el operativo del lugar.
"Que se vayan todos los ocupantes y los bolivianos, hay que demostrarles que somos más fuertes que ellos", arengaban.
Crescenti afirmó que en el Hospital Piñero "hay internados dos heridos graves", uno de los cuales es Policarpio Coria, de 41 años, que presenta heridas múltiples y fracturas y asistencia respiratoria mecánica.
El Piñero presentaba un escenario dramático, con los médicos
conmocionados, deliberando en el ingreso al hospital, tratando de
armar un operativo alternativo de ingreso a la zona en la que se
desarrollan incidentes, sin presencia policial.
Esta mañana, la esposa de la tercera víctima mortal registrada anoche durante nuevos incidentes en la zona responsabilizó a Macri y a la Policía Metropolitana del asesinato de su marido, Juan Castañeta Quispe, que fue herido de un balazo en el pecho.
Elizabeth Ovidio, con dos de sus tres hijos en brazos, afirmó que Macri envió "patoteros" al predio para no "enfrentar la realidad", y que su esposo, un remisero de nacionalidad boliviana, "estaba en la puerta del parque" cuando "empezaron a disparar (los agentes) de la Metropolitana".
Durante la jornada, el hombre que apareció fotografiado con un arma en la mano durante los disturbios ocurridos en el perdio de Soldati presentó en la Justicia un escrito en el que se desvinculó de las tres muertes reportadas entre la noche del miércoles y ayer.
Julio Capella, presunto barrabrava de Huracán, pidió declarar ante el juez de Instrucción porteño Eliseo Otero, a cargo de la investigación por los crímenes, pero en el texto presentado esta mañana explicó que el arma que se lo ve empuñando en las fotos "es de juguete" y no tenía capacidad de causar daño.
Durante la tarde se supo que este barrabrava era empleado de la obra social de los municipales porteños (Obsba) y su padre habría sido un histórico masajista de Boca Juniors.
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