La intersección de Bouvier y Alem, a una cuadra de las avenidas Castelli y Urquiza, ya es un clásico en la lista de los basurales "espontáneos" en Resistencia. Con una extensión creciente de media cuadra y en plena calle, ocupando en el más acotados de los casos la mitad de la calzada, son indicios de que está muy lejos de erradicarse.
De nada sirvieron las advertencias de la Municipalidad ni el cartel implantado por los propios vecinos alertando sobre la prohibición de arrojar basura en la vía pública. Los esfuerzos no sólo resultaron infructuosos, sino que parecen haber servido para darle difusión al basural, ya que cada vez son más los desaprensivos que vuelcan sus residuos en esa esquina.
El volumen de basura que se acumula es tal y de tan variada naturaleza, en la mayoría de los casos sin embolsar, que resulta imposible recogerlo por los métodos utilizados por los camiones recolectores y compactadores, y demanda de la intervención de un camión del tipo “volcador”, y de una pala mecánica.
Un capítulo especial protagonizan los animales muertos que se acumulan, cuando menos a razón de un promedio de dos por semana, sumando un foco infeccioso a la contaminación ambiental tan característica de ese enclave. Es muy común encontrar mascotas, pero ya comenzaron a sumarse animales de granja como gallinas y cerdos.
Comentá la nota