En términos de caja se llevan invertidos 4,5 millones de pesos. La obra está en un 50 por ciento y llevará al menos dos años más terminarla. El 7 y 8 de mayo será la 112° celebración de la Virgen y quieren tener listo el playón oeste.
Una fe inquebrantable movilizó a gran parte de comunidad católica en la desinteresada colaboración para la restauración integral de la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, que presentaba deficiencias edilicias y hubo que recurrir a obras importantes para garantizar su futuro. Tanta fue la ayuda de los feligreses que, de un total de 4,5 millones de pesos, el 65 % salió de las arcas del gobierno provincial y el 45 % restante del bolsillo de los creyentes.
"Los aportes de la provincia fueron de un millón y medio de pesos durante la gobernación de Jorge Obeid y de un millón de pesos que otorgó la gestión de Hermes Binner, que concluyó a principios de 2009, con el cual se pudo pintar todo el interior y realizar otras tareas. Pero el resto -son dos millones- de las obras se hicieron exclusivamente con la ayuda de los fieles", le dijo el padre Olidio Panigo a El Litoral.
En cuanto al avance de los trabajos existe una parte visible y otra que no, pero que es muy importante. Hasta ahora se avanzó en un 50% del proyecto total, teniendo en cuenta el recalce de cimiento, refuerzo de muros y todo el cambio de cubierta e impermeabilización, sumado al trabajo del interior, como la pintura, los vitrales y entre otros detalles.
"De todo lo visible, incluyendo el sellado completo del perímetro para que no haya infiltración de agua por debajo de los cimientos, queda el solado del sector oeste con la incorporación de las losetas graníticas y, por último, el tratamiento de la fachada, lo cual es muy costoso", detalló el ingeniero Alberto Tosti, encargado de llevar adelante la obra de recuperación de la Iglesia.
Según el especialista, "se necesitarían unos siete millones en total para culminar los trabajos en la Basílica propiamente dicha, porque después esto sigue con otras refacciones como la transformación de la Casa Parroquial y el Salón del Peregrino".
La tarea más próxima es dejar lista la explanada de ingreso por el lateral que da a la Plaza del Folclore, debido a una nueva celebración de la Virgen de Guadalupe. Será la 112° peregrinación arquidiocesana. "Todo deberá presentarse en forma tal que se puedan desarrollar las actividades, sobre todo en el sector oeste, que es el lugar por el cual ingresan los peregrinos para visitar el camarín", indicó el presbítero Panigo.
El arte visual
Los vitrales de la Basílica tienen un efecto visual y simbólico muy particular. En el proyecto de recuperación estructural también se incluyó la restauración de los mismos. El ingeniero Tosti indicó que "en el camarín quedaron los vitrales originales tras realizar un proceso de reparación completa; hubo que desarmar la estructura, sacarlos, limpiarlos, cambiarles el plomo y colocarles una protección de un vidrio laminado exterior. También se reacondicionó toda la parte de herrería".
Con los vitrales de la nave central se hizo el mismo procedimiento, aunque estaban un poco más deteriorados y pertenecían a la época de construcción de la Basílica. En cambio, con los del frente, se crearon imágenes alegóricas al sentimiento de la Basílica: la figura original de la Virgen en el cerro del Tepeyac (México) y la Virgen de Guadalupe en Santa Fe, junto a san Juan Diego en el caso de la representación mexicana y a Francisco Javier De la Rosa por el lado de la santafesina, quien fue el promotor de la Basílica de hoy.
"El vitralista santafesino Fabio Huser realizó un trabajo excelente. Fue una tarea a largo plazo, cuestión que se planteó de entrada debido a los tiempos que lleva el arte visual", concluyó Tosti.


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