De las 27 familias que están en el barrio, solamente 4 presentaron la documentación que los avala en el reclamo de una vivienda. Otros también 4 tendrían los comprobantes. El miércoles habrá una reunión en busca de un acuerdo.
En total, son 27 las familias que ocupan las viviendas del barrio cuyo proyecto inició el Sindicato Químico de Sierras Bayas. Pero de todas, solamente 4 presentaron la documentación que los avala como preadjudicatarios, mientras que habría otras 4 familias que tendrían los papeles correspondientes pero que aún no los han presentado.
Eso no es todo, de un listado de preadjudicatarios que hablaba de unas 200 personas, hasta el momento solamente 32 ofrecieron los comprobantes que los habilita para reclamar una de las 27 viviendas que hay construidas en la actualidad.
El dato más sobresaliente es que el miércoles próximo habría una nueva reunión entre representantes del Sindicato Químico y de la Federación Argentina de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas con las familias que están actualmente viviendo en el barrio. Sería el último encuentro para tratar de llegar a un consenso con la propuesta de desalojar el barrio por voluntad propia, con la promesa de una casa a aquellos con los que el Sindicato adquirió el compromiso, hace más de una década.
"El Sindicato vela por la gente que en su momento firmó este convenio y está inscripto como preadjudicatario", sostuvo a EL POPULAR el representante legal de Sindicato, Pablo Clarens.
Y dijo que dentro de las viviendas "hay gente que colabora y gente que no". Y "los que más protestan son los que precisamente nunca colaboraron". Por eso, el próximo miércoles "se le va a dar un ultimátum a la gente para ver qué piensa hacer, si sigue reclamando o se llega finalmente a un acuerdo".
Además, expuso que desde el Sindicato Químico quieren llegar a una solución por la vía pacífica y que el problema habitacional en Sierras Bayas es una realidad palpable.
A más de 20 días con las casas ocupadas, el abogado confesó que vislumbra un panorama esperanzador si se llega a un acuerdo con las familias. La explicación es que "el conflicto no es tan grande como se evaluaba, porque no eran 200 personas las que querían una casa. Tenemos 32 preadjudictarios que han presentado la documentación que avala el compromiso que adquirió con ellos el Sindicato en aquel entonces, y resultaría más sencillo poder solucionarles el problema habitacional".
Por otro lado, "tenemos mucha gente adentro del barrio que no tiene ningún tipo de vinculación con el Sindicato Químico y coincide, precisamente, con la gente que tiene una postura más dura en el conflicto, porque es la que no se quiere ir", aclaró el profesional.
Otra oportunidad
La del miércoles sería la última que desde la Federación se les da a las familias que habitaron el barrio Químico a fines de enero para poder llegar a un consenso.
Si bien "no hay mayores elementos que tenga para decir que el martes o miércoles habría un desalojo, el Sindicato se brindó a ofrecer una última oportunidad para solucionar el conflicto de manera pacífica", explicó Pablo Clarens en referencia a los dichos de los vecinos sobre un posible desalojo por parte del Instituto de la Vivienda provincial en los próximos días.
En uno de los últimos encuentros que hubo "había un condicionamiento que era que toda la gente que tenía derecho a una propiedad iba a presentar una serie de documentación a la sede del Sindicato y de ahí en más se iba a evaluar qué derecho había a la propiedad. Luego se haría el relevamiento de la gente que tenemos adentro y afuera del barrio que tienen derecho sobre las viviendas. Recién en ese momento se iba a evaluar si era lógico hacer un desalojo o no", planteó el representante legal del Sindicato de los químicos sierrabayense.
Ayer se realizó el relevamiento y un total de 32 personas presentaron los papeles que los avalan en el reclamo de una casa en el lugar. "Solamente cuatro personas de las que habitan el barrio acercaron los documentos, y otras cuatro los tendrían pero aún no los han presentado", analizó el abogado.
Lo que se haría el próximo miércoles es una reunión en la que se intentará llegar a un acuerdo entre todos y "lograr un consenso con la gente que está en las casas y tiene la documentación que avala el derecho sobre esa propiedad para que se vaya voluntariamente así puede terminarse la obra".
La resolución podría ser simple, según el patrocinador del Sindicato, si se lograra que voluntariamente las familias deshabitaran las viviendas y pudiera terminarse la construcción del barrio. "Son poco más de 30 personas que tienen el aval para reclamar su vivienda prometida. No estamos tan lejos si hay 27 casas que ya están levantadas", expuso el profesional.
Y sostuvo que con los restantes preadjudicatarios podría llegarse a un acuerdo a través del Instituto de la Vivienda, para "comprometernos a seguir trabajando y dar solución habitacional a esas familias que queden sin casa en esta primera etapa". Más aún, cuando "en los papeles está autorizado un barrio de 60 casas".
Un conflicto menor
Analizando la situación actual, el representante legal de Sindicato Químico de Sierras Bayas habla de un conflicto "que no es tan grande como el que se evaluaba en un principio", donde se hablaba de casi 200 personas preadjudicatarias y en lista de espera.
Son 32 las personas que tienen el aval, a través de los documentos, en el reclamo de una vivienda, compromiso que había asumido el Sindicato hace más de una década. En tanto que "mucha gente que ahora está en el barrio no tiene ni tuvo ningún tipo de vinculación con el Sindicato", sostuvo Clarens.
En ese sentido, dijo que "yo veo esto de manera muy esperanzadora, porque empezar a negociar y a contactarse con las partes intervinientes, llegar a un consenso, lograr una reunión entre todos y comprometerse todos a tratar de resolverlo, ya es un gran avance".
Para el abogado, "la gente tiene que entender. Si hay personas que no tienen documentación y no lo quiere entender, quedará sólo el caso extremo del desalojo, que no correspondería al Sindicato, porque en Sierras Bayas nos conocemos todos y es lo último que quisiéramos que suceda. El problema es cuando se agotan todas las instancias de negociación".
El profesional admitió que "hay ciertas opiniones internas entre la gente del barrio que no sé de dónde vienen. Les están aconsejando que se queden, que no los van a sacar. Eso hace que la pobre gente esté confundida y esté sufriendo pensando que se van a quedar con una casa".
Por eso los próximos pasos a seguir serán "negociar, como lo hemos hecho hasta ahora. Pero tampoco podemos tolerar -incluso desde el punto de vista ético- que gente que no tiene ningún tipo de derecho para reclamar una de esas casas, se meta en una vivienda, exija una casa y se la tengas que dar. Eso da pie a que el día de mañana no se pueda terminar nunca más un barrio".
Respuesta
Representantes de las 26 familias que ocupan las casas del barrio Químico de Sierras Bayas entregaron ayer a este Diario una breve respuesta a la posición del Municipio respecto de esta cuestión, planteando que "nos deja desamparados".
El breve texto consensuado por los vecinos, dirigido al intendente José Eseverri, señala textualmente que "nos dirigimos a usted ya que las respuestas que nos da nos deja desamparados, pero nos da más fuerza para seguir luchando por nuestra propia vivienda.
"Se llega a este conflicto por la necesidad de viviendas que hace mucho tiene Sierras Bayas, en la que se hace también imposible transitar por las calles rotas que tenemos.
"Le pedimos que nos deje crecer, que tenemos todo para hacerlo con el Impuesto a la Piedra. Sierras Bayas puede independizarse y es todo lo que estas 26 familias piden. Lo saludan atentamente 26 familias que sueñan con un techo propio. Necesitamos ser atendidos y escuchados".
Un problema social
El representante legal del Sindicato Químico, Pablo Clarens, habló de un problema habitacional grave en Sierras Bayas. "Acá jamás se pensó que iba a haber un barrio tomado. Nunca se llegó a este extremo", apuntó.
Y sostuvo que "sociológicamente hablando, hay un montón de conflictos que no se están atendiendo como corresponde".
De ahí la necesidad de poder ofrecer solución a todos. "Hay 32 personas que buscan un mecanismo de adjudicación de viviendas. Ya tenemos 27 casas levantadas y restarían muy pocas para honrar el compromiso que inició el Sindicato hace 14 años".
A quienes no son preadjudicatarios, Clarens instó a "llamarlos a la reflexión y aconsejarlos en que si se van por las buenas del barrio, podemos estudiar el futuro ya no desde el punto de vista del Sindicato, pero sí desde el Instituto de la Vivienda de la Provincia y desde el punto de vista político. Ante una emergencia habitacional, seguramente verán cómo resolverla

Comentá la nota