El barrio entregado por Pérez y Cornejo fue escenario de reclamos por inseguridad. Durante su construcción, asesinaron a un sereno.
El gobernador Francisco Pérez, junto con el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, hizo entrega de las casas del barrio ATSA, sobe Acceso Sur y Rawson, que comenzó a construirse en el 2007.
En agosto, los adjudicatarios realizaron numerosas protestas por el asesinato de un sereno; por eso, el mandatario realizó anuncios sobre la seguridad en el lugar.
Pérez anunció las medidas que se tomaron para tranquilizar a quienes vivirán en el barrio. “Estamos aprovechando la inauguración para incluir un nuevo sistema de seguridad, que va a contar con un mangrullo, que puede girar 360 grados y estará conectado al Centro Estratégico de Operaciones (CEO)”, informó, y agregó: “Es un sistema de vigilancia que vamos a incluir en los barrios que se requiera”.
“Es un sistema de vigilancia que vamos a incluir en los barrios que se requiera”.
El mangrullo es un puesto de vigilancia que puede elevarse entre 4 y 5 metros y tiene la posibilidad de soportar a un efectivo policial para que realice tareas de vigilancia. Además, tendrá una cámara que podrá girar 360 grados. Asimismo, el conglomerado cuenta con cámaras de seguridad instaladas en cada calle.
Esta inversión para prevenir la inseguridad se originó ante los reclamos de los entonces preadjudicatarios, quienes amenazaron con no recibir las llaves si no se llegaba a un acuerdo.
Las manifestaciones comenzaron luego del asesinato de Arnaldo Giménez –quien trabajaba de sereno en el lugar– sumado al robo constante de materiales durante la construcción y dos intentos de usurpación.
Días después de estos hechos, los preadjudicatarios solicitaron un cierre perimetral como solución al problema. Desde la Municipalidad se les informó que el pedido debía realizarse en la Legislatura, por lo que se realizaron reuniones con representantes del Ministerio de Seguridad, el Municipio de Godoy Cruz y del mismo gremio de ATSA.
Al recibir las llaves de sus viviendas, los habitantes del barrio se mostraron conformes con estas medidas. “La situación se ha tranquilizado mucho, sentimos mucha felicidad”, dijeron Miriam Beatriz Ahumada y Diego Feixa quienes fueron los primeros en tener su llave.
Sergio Morán, otro vecino, manifestó: “Da mayor tranquilidad contar con las cámaras y la presencia de la policía. Todavía está el miedo de tener problemas con la gente que habita barrios aledaños pero esperamos vivir tranquilos”.


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