La historia de nunca acabar. Lo mismo de siempre, en una ciudad repleta de delincuentes y carente de gobernantes capaces. Nuevamente la barra de Alvarado haciendo de las suyas. Esta vez en la intersección de las calles Salta y Juan B. Justo. Con alrededor de 100 hinchas a bordo de un colectivo, camionetas, y varias motos escoltando dicho ómnibus. Antes de el encuentro que enfrentaba a los marplatenses con Cipolletti de Río Negro.
La avenida cortada por completo. Un caos vehicular importante, debido a la impunidad con la que conviven estos matones. Con sus caramañolas a cuestas, repletas de alcohol, y horrorizando a los transeúntes que quedaron absortos con tamaña escena.
Los policías de la zona. Muy pocos por cierto. No pudieron, ni intentaron contener a los cientos de simpatizantes del “Torito” que una vez más nos demuestran en que lugar estamos parados en cuanto a la seguridad.
Definitivamente la de estos tiempos es una Mar del Plata desbordada por la incapacidad y la delincuencia. Que todos los días, y a toda hora, pierde por goleada una batalla imposible de afrontar sino existe una política de fondo que se involucre de lleno en un problema que sin dudas… no tiene solución.
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