Se orienta a la generación de empleo. La desocupación según el CER asciende al 20%.
La economía turística tiene visibles limitaciones para crear más puestos de trabajo que los ofrecidos históricamente, mientras que la demora en la creación del polo productivo tecnológico obliga a esperar por la esperada "diversificación".
El Centro de Estudios Regionales señaló en un reciente informe que la desocupación y la subocupación sumadas afectan actualmente en Bariloche al 20,18% de los trabajadores activos, y que ese número (con pequeñas variaciones) se mantiene constante desde 2005.
El secretario de Desarrollo Económico, Fernando del Campo, reconoció que el grueso de la actividad que desarrollan desde esa cartera tiene que ver con la capacitación de los jóvenes y de otros grupos demandantes de trabajo (el último año pasaron más de 900 personas por los distintos programas), pero el gran cuello de botella es la inserción laboral efectiva.
La secretaría trabajó con la Cámara de Comercio en una operatoria de intermediación laboral que permitió crear en 2013 entre 80 y 100 puestos. Pero la cifra resulta ínfima frente a los casi 7.000 demandantes de trabajo que figuran en la base de datos municipal, si bien ese número no está "depurado".
Del Campo aseguró que el salto cualitativo planificado para este año es el Observatorio Económico, que el municipio piensa instrumentar con un aporte económico ya comprometido por lel estado nacional.
El funcionario no habló de plazos, pero dijo que en el presupuesto municipal 2014 existe una partida de 50 mil pesos para aplicar al diseño del proyecto, que es condición indispensable para tramitar el financiamiento.
La descripción el programa señala como propósitos principales los de priorizar "el autoempleo" y fomentar "las cadenas de valor", luego de compilar "la información de base existente sobre el sector de la economía social".
El observatorio procurará elaborar diagnósticos sobre "los nichos de mercado vacantes y las cadenas de valor a desarrollar", además de "consolidar los instrumentos técnicos y de planificacion en el nivel territorial".
Del Campo explicó que el turismo no puede dar empleo directo a todos, pero sí es posible detectar actividades económicas que pueden desarrollarse a nivel local para aprovisionar de insumos a la hotelería, al transporte y otros servicios, que actualmente los compran afuera.
Por ejemplo, habría espacio y mercado suficiente para desarrollar la producción local de vajilla, de sábanas y manteles, y muchos otros elementos que requiere la industria turística o que simplemente son consumidos habitualmente los barilochenses.
El funcionario citó los casos de las camperas para los empleados del estacionamiento medido, que fueron provistas por emprendedoras locales, así como las bolsas reutilizables de supermercado, cuya demanda se disparó cuando entró en vigencia la prohibición de bolsas de plástico.
Dijo que experiencias de ese tipo ya fueron realizadas con la cadena de la lana y con la producción de frutas y verduras.
"El rol del Estado es brindar asistencia en la organización de los emprendimientos y en el financiamiento para la compra de la materia prima", consideró el secretario.
Dijo que el llamado "polo tecnológico" va a ser importante, pero "pensado de esa forma no dará grandes soluciones a la falta de empleo, porque la tecnología requiere alta capacitación y no es altamente demandante de mano de obra".
Por eso del Campo prefiere hablar de un polo "productivo", que no necesita de una localización específica y puede constituirse como una red de pequeños emprendimientos.
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