Una vez más, San Carlos de Bariloche se ubicó entre las ciudades con mayor venta informal a nivel nacional. Así lo informó la Cámara de Comercio, de acuerdo a un relevamiento confeccionado por CAME. La actividad en la calle se incrementó en los últimos cinco meses.
En diversas ocasiones, la Cámara de Comercio ha planteado "enfáticamente su preocupación frente al crecimiento de esta modalidad comercial en la ciudad, que ya no sólo incluye artesanos, sino que abarca a productos industrializados de dudosa procedencia, CDs, DVDs, productos alimenticios y verdulerías, entre otros", planteó la entidad privada.
Sin embargo, frente a la "inacción de las autoridades, el comercio ilegal continúa creciendo en la ciudad", se quejó la Cámara.
“Es imprescindible que se tomen decisiones urgentes frente a este tema. No es posible que se exija siempre al comercio formal y se haga la vista gorda sobre la informalidad, como ocurrió durante Semana Santa”, señalaron desde la entidad a través de un comunicado.
Bariloche ocupa el puesto 31 de las ciudades con mayor cantidad de puestos ilegales (313 habitantes por puesto), entre manteros y “saladitas”, continuando muy por encima de ciudades con mayor concentración poblacional como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (376), La Plata (1031), Córdoba (1033) o Santa Fe (1549).
“La informalidad sigue expandiéndose, sobre todo en grandes ciudades o en aquellas que tienen controles permisivos, precarizando el mercado de trabajo y perjudicando al comercio formal que paga sus impuestos y cumple con todas las normativas”, especifica el informe antes citado.
Un dato para considerar, es que 74 por ciento de las localidades señalan que los controles actuales a la informalidad que realizan los municipios resultan “insuficientes”. Incluso así lo marcan el 59 por ciento de las ciudades que actualmente no tienen “saladitas” funcionando.
Sin embargo, "existen otros casos en los que se han implementado diversas herramientas para frenar el avance de la venta ilegal en la vía pública, la mayoría relacionada con la legislación en el ámbito municipal y provincial y el ejercicio del correspondiente control en las calles. En el caso de Bariloche, existe una ordenanza municipal que prohíbe expresamente la actividad y la regula en los casos específicos en los que hay un permiso", recordó la Cámara.
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