Le sigue Chimbas, a $10; mientras que Rivadavia, con $14,60, es el más caro. La muestra es en 6 departamentos periféricos a Capital.
Lo curioso es que en todos los casos dijeron que compran la bolsa de harina casi al mismo precio, entre 250 y 280 pesos, que les permite elaborar 54 kilos de pan. Sin embargo, desde el Centro de Industriales y la Cámara de Panaderos dijeron que quienes venden barato es ‘’porque no cumplen con la ley y tienen en negro al personal’’. En tanto que los comerciantes se escudan en que el pan ‘’es un llamador’’ para que los clientes adquieran otros productos y que ‘’si lo ponen más caro no venden’’, en especial en Chimbas y Rawson.
‘’Tengo un margen de ganancia muy bajo vendiéndolo a 10 pesos, pero por acá más caro no lo puedo tener, los almacenes de la zona lo venden al mismo precio’’, contó Nicolás Heredia, que tiene su panadería sobre calle 25 de Mayo, en Chimbas. Por su parte, Ramón Videla, que atiende desde hace 12 años su almacén en tierras chimberas, reconoció que el pan lo compra en 8,50 pesos y lo vende a 10, argumentando que ‘’a un buen precio es un llamador, es decir la gente viene por el pan y se lleva otras cosas’’.
En el local de Marisa Pereyra -en Rawson- también clavaron el precio en 10 pesos. Y es precisamente en ese departamento donde otro negocio vende el kilo a 7 pesos: ‘’Es el mismo producto que otros venden a 10 o 12 pesos, pero nosotros lo tenemos en 7’’, apuntó Irene, encargada de Panificadora San Sebastián.
‘’El que vende el pan a menos de 18 pesos no cumple con AFIP, ni con los convenios laborales y vaya uno a saber con qué clase de harina elabora’’, se despachó el presidente del Centro de Industriales Panaderos, José Navarro.
Ventas en picada:
El aumento del pan en los últimos meses también repercutió en el volumen de ventas. En los 28 locales consultados por este diario reconocieron una brusca caída: la ubican entre 30 y 35%. ‘’Si algo se vende por esta zona es pan y no le miento si le digo que la gente me compra muchísimo menos’’, dijo Juan Amante, almacenero de Rivadavia. ‘’A nadie le va a hacer mal comer menos pan’’, comentó -en tono jocoso- Alberto Sánchez, comerciante de Santa Lucía.
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