Barack Obama ya no cree en las grandes masas

Barack Obama se jugará todo el proyecto de reforma sanitaria a una sola carta. Tras un año de política de bloqueo por parte de los opositores, el presidente de EE.UU. quiere vencer los obstáculos en el Senado sin importar qué precio político haya que pagar. Y para hacerlo apelará a una controvertida herramienta legislativa: la "reconciliation" o reconciliación, que permite aprobar una norma con una mayoría simple de 51 votos, en lugar de 60. La negativa republicana vino de su líder en el Senado, Mitch McConnell, quien advirtió que "grandes leyes requieren una gran mayoría".
"Creo que el Congreso debe al pueblo estadounidense el voto sobre la reforma sanitaria", dijo Obama en un discurso para declarar terminado el debate sobre cómo reformar el que es el sistema de salud más caro del mundo. Demócratas y republicanos coinciden en que la situación actual es insostenible, pero no se ponen de acuerdo en la dimensión de la reforma. Para la oposición, la intervención estatal prevista en el borrador demócrata llega demasiado lejos.

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