Una banda de malvivientes se alzó con más de doscientos mil pesos en dinero y joyas, tras asaltar el domingo al mediodía a un conocido comerciante, que se encontraba en su vivienda; luego de dejar maniatadas a las víctimas los ladrones se dieron a la fuga.
Una de las víctimas logró liberarse de sus ataduras y salió en persecución de los delincuentes, los cuales escaparon en un automóvil al que logró chocar en el camino, pero los rateros se bajaron del vehículo y le dispararon varios tiros que perforaron el techo de la camioneta del ciudadano.
El hombre se presentó en la sede de a Comisaría Seccional 26ta. y radicó la denuncia del ilícito, y los policías desplegaron de inmediato un operativo que en un principio no obtuvo resultados positivos.
Los efectivos irradiaron el alerta a través de una circular a todas las unidades policiales de la zona, con el propósito de secuestrar el rodado y detener a sus ocupantes; en ese contexto, pasadas las 19:00 del mismo día, un efectivo policial del Destacamento ubicado en la localidad de Barro Negro, comunicó a la Base de Operaciones de la Unidad Regional Dos, que el automóvil, que tenía las características del que había participado en el atraco, pasó por ahí y tomó rumbo al sur, por la ruta nacional 34.
La novedad fue comunicada rápidamente a los efectivos policiales de Perico y del puesto de control que funciona en la localidad Pampa Blanca, para que intercepten a ese rodado.
Además, una comisión de efectivos de la Brigada de Investigaciones con asiento en esta ciudad de San Pedro salió también en búsqueda de los malvivientes, pero no lograron encontrar al vehículo, que tampoco habría podido pasar los puestos de controles desplegados sobre las rutas 34 y 66.
“A CARA DESCUBIERTA”
El hecho delictivo se produjo el pasado domingo a las 11:45 horas, aproximadamente, según la denuncia radicada por la persona identificada como J.M.E: de cuarenta años de edad, domiciliada en un sector de la calle 9 de Juio, en el barrio centro de San Pedro.
A la hora mencionada, en el domicilio se encontraban los ciudadanos identificados como C.A.E., de setenta años de edad, y F.A.D., de treinta y ocho años.
Los malvivientes habrían llamado a la puerta de la vivienda con unos golpes, y cuando el dueño de casa salió a atender, al abrirla dos sujetos portando armas de fuego y a cara descubierta lo empujaron violentamente e ingresaron al interior del inmueble, llevando a sus ocupantes a uno de los dormitorios, donde les exigieron la entrega del dinero que poseían.
En ese ínterin, y sin imaginarse siquiera de lo que estaba ocurriendo, llegaron a la casa dos hijos de una de las víctimas, y cuando ingresaron uno de los malviviente los encañonó con un arma de fuego y luego de amedrentarlos los obligó a dirigirse donde estaban las otras víctimas.
Allí los delincuentes maniataron a todos y tras abrir una caja fuerte se alzaron con ciento veinticinco mil pesos, veinte mil dólares estadounidenses, joyas de oro valuadas en unos ochenta mil pesos, y teléfonos celulares. Los ladrones se dieron a la fuga, pero una de las victimas logró desligar su atadura y salir detrás de los rateros, que se iban de a pie y se acercaron a otro sujeto que los aguardaba en un automóvil Fiat Palio, de color rojo.
Los elementos de malvivir, al notar que uno de los damnificados subió a una camioneta Amarok y empezó a perseguirlos, tomaron la avenida 9 de Julio hasta la avenida San Luis del barrio Providencia, superaron la distancia hasta el barrio Albornoz y, siempre por la misma avenida, la camioneta logró darles alcance en el sector comprendido entre las calles Formosa y Las Dalias.
La camioneta de la víctima chocó con fuerza al rodado de los ladrones en la parte trasera y provocó que este diera un giro.
Los sujetos, visiblemente alterados, se bajaron del auto y arremetieron a los tiros contra su perseguidor, provocando daños en el techo de la camioneta, por lo que el conductor aceleró la marcha y se escapó, dirigiéndose luego a la sede de la Comisaría Seccional 26ta. “Iveres Mones”, ubicada en un sector del barrio Belgrano, a tan sólo seis cuadras del lugar del tiroteo.
DESPLIEGUE POLICIAL
Los policías, anoticiados del hecho, se dirigieron hacia el lugar y aunque los ladrones ya se habían fugado a toda velocidad, no se dieron por vencidos e irradiaron el alerta a todas las unidades policiales, por lo que se desplegó un operativo que se amplió a toda la zona, aunque con resultados negativos.
Tras poner en conocimiento del hecho a la Fiscalía de Investigación de turno, a cargo del Fiscal Dr. José Alfredo Blanco, se determinó que los detectives de la Brigada de Investigaciones se hagan cargo de las actuaciones, caratuladas en primera instancia “Privación Ilegítima de la Libertad, seguido de robo calificado, en banda y en poblado con el uso de armas de fuego”.
En la vivienda asaltada se presentó personal de la Brigada y de Criminalística de la Unidad Regional Dos, quienes se encargaron de recoger las pruebas para la causa, y luego de efectuar las averiguaciones a las demás victimas, empezaron a trabajar en diversas comisiones.
Para los pesquisas, lo llamativo del hecho es que los delincuentes hayan actuado a cara descubierta, lo cual podría ser un indicio de que no serían de la zona, pero no descartan que estos delincuentes puedan tener alguna conexión con malvivientes locales, ya que alguien les habría aportado información para que cometieran el asalto, ya que sabían a la perfección a quien estaban robando, un conocido comerciante de San Pedro y su familia. Por el momento los pesquisas estarían trabajando en lo inherente al vehículo en el que se movilizaban los rateros, el cual se encuentra dañado en la parte trasera y ya contarían con algunas letras y números de la chapa patente, y en base a esto ya habrían solicitado la colaboración de todas las unidades policiales de nuestra Provincia y de Salta.
De lo que sí estarían seguros los investigadores del hecho es que el auto no sería robado, porque no hay denuncia alguna hasta la fecha.
En tanto, desde la Fiscalía interviniente en la investigación del caso se habría dispuesto la confección del identikit de los asaltantes, entre otras medidas inherentes a la causa.
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