En los últimos 30 días una banda cometió, al menos, cinco delitos contra vecinos que viven sobre las calles Antonio Toro y Sarmiento, y el paso a nivel del ferrocarril Urquiza de Presidente Derqui.
Pero las víctimas no fueron solo vecinos de Derqui Centro, hay que sumar a alumnos de la Escuela Técnica Nº 2 y a padres de la Escuela N º 27. Es que ambos establecimientos educativos están a pocas cuadras del radio elegido por los delincuentes para actuar y luego escapar hacia sus viviendas o refugios.
El último caso, registrado por dos testigos, se refiere a una mujer de unos 30 años que iba a buscar a su hijo a la escuela primaria poco antes de las 17. Después de superar las vías y caminar por la calle Sarmiento fue abordada por dos presuntos menores con gorrita y encapuchados.
Uno le mostró un filoso cuchillo de mesa tipo Tramontina y la amenazó de muerte en caso de que no le entregara su celular y la cartera con escaso dinero. La víctima acató la exigencia y los dos malvivientes corrieron en dirección a Los Laureles.
“No hizo la denuncia policial porque a su marido le pasó lo mismo hace dos meses y sólo fue una pérdida de tiempo porque ni siquiera un patrullero salió en búsqueda de los chorros”, comentaron allegados a la asaltada a plena luz del día.
El hecho anterior tuvo por protagonista a la secretaria del colegio Cardenal Coppello y a su madre. “Íbamos caminando por la escuela 27 y vimos que alguien venía corriendo; tarde nos dimos cuenta que era un chorro porque a mi hija la empujó y le arrebató su cadenita de oro, después corrió y, por lo que nos dijeron, fue hacia Los Laureles”, relató la mujer mayor.
De acuerdo a vecinos de la zona, los robos de celulares y plata a estudiantes de la Escuela Técnica son moneda corriente, y el mismo riesgo atraviesan los padres de los chicos de la Escuela 27.
Pero lo más insólito es que los delincuentes señalados contarían con varios antecedentes, y no serían ajenos a un fácil reconocimiento policial. “Aquí hay varios chorros, a veces la policía pasa pero ninguno va preso, y si alguno va en pocas horas es liberado porque son menores que empezaron a robar a los 12 años y aún no tienen 18 para ser procesados y condenados”, aseguró una vecina de ese barrio que prefirió no identificarse por temor a represalias. Según la misma los malhechores son unos diez menores de edad que, en particular, asaltan o arrebatan entre los jueves o viernes por la tarde.
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