Cámaras piden debatir el proyecto de Pérez pero sugieren una conducción profesional, composición mixta y un control riguroso para que no se financie el gasto público.
Gobierno ya empezó a sondear a los empresarios en una suerte de encuesta de opinión para nutrir el proyecto del banco provincial que pretende reflotar luego de al menos 3 años. Y desde el sector privado oscilan desde la cautela para pedir un debate profundo en base a los errores y la experiencia de los ex Mendoza y el Previsión Social, al rechazo absoluto por considerarlo inviable e inoportuno.
De hecho, algunos remarcan que, mientras se echa a rodar nuevamente la idea de una entidad financiera para Mendoza, no hay que olvidar la resaca que dejó la caída de los históricos bancos provinciales desaparecidos a mediados de los ‘90. Como consigna un dirigente que pide reserva de identidad, “no muchos recuerdan que los mendocinos todavía cargamos la mochila de alrededor de u$s800 millones, casi el déficit presupuestario de algunos gobiernos”.
“Un banco es bueno como ente financiero que ayude a la producción y empresas mendocinas siempre y cuando cumpla condiciones para ser eficiente. Se necesita gestión privada y fondos suficientes para fomentar el crecimiento y proyectos nuevos subsidiando la tasa, pero lo importante es que no se lo politice”, analizó Alfredo Romano, presidente del Consejo Empresario Mendocino (CEM).
Antes de darse a conocer la intención de reflotar la iniciativa y la encuesta de opinión informal, la CGE (Confederación General Económica), con apoyo de Apyme, le había manifestado por escrito al gobernador Pérez y, en el mismo tenor, al ministro Marcelo Costa, priorizar una fuerte capitalización del Fondo para la Transformación y el Crecimiento de Mendoza (FTyC) dentro del endeudamiento autorizado en el presupuesto 2014 de $ 800 millones.
El fundamento del pedido es, según su referente en Mendoza, Sergio Mastrapasqua, el rol del Fondo como “herramienta primordial para el financiamiento blando de las pymes mendocinas”, además de la necesidad de contar con “un auxilio financiero en un momento dificultoso para la economía nacional y del cual Mendoza no es ajena”.
También en defensa del Fondo, para Adolfo Trípodi, titular de la Federación Económica de Mendoza “hay una falsa creencia de que tener un banco soluciona problemas; a veces los provoca”. El dirigente se reconoce sorprendido porque “hubo conversaciones informales, pero jamás pensé que podía volcarse en algún borrador de un proyecto que me parece prematuro, y significa crear una nueva estructura y cuadros gerenciales”.
De escala y herencia
Otra de las entidades que se pronunciaron al respecto es la Ueem (Unión de Entidades Empresariales de Mendoza), espacio al cual confluyen distintas cámaras provinciales como Acovi, Aderpe (Zona Industrial), Aehga (hoteleros y gastronómicos), Amena (estacioneros) y la construcción, y también de orden regional.
“No sería viable ni oportuno dado que en la actualidad hay gran liquidez de recursos financieros. Sería beneficioso lograr finanzas públicas que permitan acceder a mejores calificaciones crediticias con menores tasas”, consideró Domingo Franchetti, directivo de Ueem y vice de Amena.
“En la actualidad la sustentabilidad de una entidad bancaria necesita una escala de negocios que supera largamente una provincia. Para ser competitivo y sustentable requiere envergadura internacional” añadió.
Desde la FEM, Trípodi se reserva sus dudas sobre el fondeo de una nueva estructura, al alegar que “debe ser ampliamente debatido, teniendo en cuenta una experiencia que le salió cara a la provincia, con una cartera de incobrables que fue al Fondo Residual y se redujo muy poco. Los fondos se obtienen de los ahorristas, del sistema nacional o en el exterior”.
Composición y control
Es, junto con la composición accionaria, uno de los puntos más ríspidos para los empresarios. La falta de un contralor rígido es parte del inconsciente colectivo del arco privado a raíz de la estrepitosa desaparición del Mendoza y Previsión.
“No hay garantía de que por ser estatal resulte ineficiente o por el contrario exitoso con gestión privada. Debería contar con una composición mixta, un management profesional, experto y control riguroso, independientemente de la figura adoptada”, recalcó Romano.
El mix público-privado tampoco basta para Trípodi, porque, según recordó “el Banco de Mendoza en un principio tenía participación privada y el Estado debió hacerse cargo. Mientras en otros lugares hubo bancos que quebraron por financiar gasto público, acá la caída se produjo por un descontrol de créditos a tomadores privados que no respondieron”.
Para Franchetti, “en el pasado el error fue asignar recursos con criterios políticos, lo que terminó en una cartera incobrable del 90%, y los mendocinos perdimos el equivalente a un presupuesto anual provincial. Repetiríamos un error histórico muy costoso; hay funciones del Estado básicas más urgentes en las cuales se puede generar mejores resultados”.
“No nos gusta demasiado”
Desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), entidad que supo estar ligada al Banco BUCI y que pasó por momentos delicados a mediados de los ‘90, no ven con buenos ojos la idea lanzada por el Gobierno.
“Creo que es un anuncio más, no creo que responda a un análisis que se haya debatido. Creo que es un anuncio más para no hablar de los problemas reales de la economía como la inflación y la recesión”, sentenció el vicepresidente primero de la entidad, Juan Viciana.
El dirigente también señaló que la experiencia en financiamiento de la provincia con el Fondo de la Transformación y Crecimiento “ha sido buena y es eficiente, recuperan el dinero que prestan y lo usan para intervenir inteligentemente en la economía local”.
Viciana afirmó que el Gobierno no los ha consultado sobre la idea de avanzar con la creación de un banco estatal e insistió: “La idea no nos gusta demasiado”.

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