"Esto es un mensaje mafioso que me están enviando”, afirmó Daniel Peralta al referirse al balazo de grueso calibre que impactó en la parte frontal del fuselaje del avión de la gobernación. El hecho fue descubierto el 14 de marzo en una inspección que se realizó a la aeronave en Buenos Aires, pero recién ayer fue confirmado.
No se sabe con exactitud cuándo y en qué circunstancias el King Air Beechcraft B350 (matrícula LV-ZXX) recibió el balazo que perforó el fuselaje a unos veinte centímetros por encima del marco de la cabina, del lado del copiloto.
Citando fuentes confiables, OPI señala que el mismo recién se descubrió el 14 de marzo cuando la máquina fue sometida a una inspección de rutina por parte de la empresa Aviaser SA, ubicada en la localidad bonaerense de San Fernando.
En tanto, en un breve comunicado oficial, además de confirmar lo que denomina un “atentado”, el Gobierno provincial indicó que la ministra secretaria de la Gobernación, Paola Knoop, acompañada por el director provincial de Aeronáutica, Gustavo Fernández, fue la encargada de denunciar el hecho ante el Juzgado de Primera Instancia de Río Gallegos, a cargo de Sergio Paso y Prada.
“TRATAN DE ASUSTARME”
Por su parte, en declaraciones que formulara pasado el mediodía de ayer al diario Tiempo Sur, el gobernador Peralta no dudó en señalar que “esto es un mensaje mafioso que me están enviando”, aunque no lo direccionó a alguien en particular.
El mandatario, que se encontraba a esa hora en la localidad de Comandante Luis Piedra Buena, señaló que la gente sabe que ese avión “es para que los santacruceños puedan ser trasladados (por razones sanitarias), o bien para que lo utilice el gobernador”, a modo de dejar en claro que no es de su propiedad.
En tal sentido, consideró que el suceso “es de una gravedad que yo no veía hace mucho tiempo”, afirmando que para él no es algo casual, sino un mensaje mafioso que alguien quiere enviarle.
A su criterio, “hay gente que está muy desesperada por muchas cosas, y si tratan con esto de asustarme o disciplinarme, están haciendo todo lo contrario”.
MAS DETALLES
Resulta también significativo que ni los pilotos del avión, ni personal que realiza el mantenimiento y observación regular del avión, hayan
notado que el fuselaje tenía un agujero, ya que el mismo recién se descubrió –según lo señaló OPI– cuando fue enviado a Buenos Aires para realizar una revisión “de torque” en los tornillos del parabrisas, algo requerido por la firma que lo fabricó.
Los inspectores de Aviaser descubrieron que el proyectil que se hallaba alojado y deformado en la estructura de la aeronave tiene 10 mm de diámetro y 16 mm de largo.
Se cree que al momento de impactar no tenía demasiada energía ya que caso contrario los daños en el fuselaje hubieran sido de mayor dimensión, aunque igualmente constituían un serio riesgo para la integridad de la aeronave, tripulación y pasajeros.

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