Las balas que mataron no fueron de la Policía

El fiscal de Estado, Alberto Matuk, confirmó que las balas que mataron a Félix Reyes, Alejandro Farfán, Ariel Farfán y Juan José Velázquez, durante el violento desalojo ocurrido el último 28 de julio en Libertador General San Martín, "no fueron de la Policía".

La importante confirmación del funcionario provincial, quien patrocina a la querella adhesiva ejercida por el Estado jujeño alrededor de los cuatro homicidios se llevó a cabo durante la mañana de ayer, en medio del airado reclamo que familiares del personal que se desempeña en el Servicio Penitenciario realizaban en la unidad penal del barrio Gorriti.

Si bien el fiscal de Estado no dio precisiones sobre los informes del resultado de las pericias balísticas, practicadas por peritos de Gendarmería Nacional, adelantó que "la Policía fue emboscada" y que ninguno de los efectivos policiales que participaron del desalojo llevaba armas de fuego.

Las declaraciones de Matuk, sin dudas, son importantes para la investigación que lleva adelante el Juzgado de Instrucción Penal Nº 6, a cargo del cuestionado juez Jorge Osvaldo Samman, y contrasta con lo expresado por el dirigente social y referente de la CCC de Libertador General San Martín, Enrique “Quique” Mosquera.

Hay que recordar que Mosquera en medio de una casual conferencia de prensa, ocurrida el pasado 3 del corriente a la salida de la Municipalidad de Libertador General San Martín, había expresado que durante esa trágica jornada "ha habido francotiradores disparando balas de plomo del lado de las fuerzas de seguridad”, como la Policía provincial".

A raíz de esto es que el funcionario provincial reivindicó el trabajo de la fuerza de seguridad jujeña alrededor del desalojo y señaló que "la Policía actuó bajo una orden judicial".

Además, para el funcionario gubernamental, la fuerza de seguridad provincial "cumplió una orden y no puede ser criticada, porque como dije, cumplieron una orden judicial".

Las pericias

Paralelo a esto desde la justicia penal no se precisaron datos sobre los informes que debía realizar Gendarmería Nacional.

Porque solo basta recordar que en un parte de prensa oficial, enviado el pasado 4 de agosto, se daba a conocer que un perito de apellido Silva estaba designado para realizar las pericias balísticas sobre los proyectiles extraídos del cuerpo de las cuatro víctimas.

De la misma forma, por aquel momento, se confirmó que el mismo profesional estaba a cargo de las pericias químicas que se debían hacer sobre las ropas secuestradas a las víctimas. Como también sobre las armas utilizadas en el operativo por la Policía provincial. Las armas de fuego o "tumberas" halladas en lugar de las tragedias, junto a las vainas y los cartuchos servidos recolectados.

Otra prueba, que será de vital importancia, son los exámenes periciales que se practicaran a los "guanteletes de parafina" a los detenidos, como también al personal policial y a las cuatro víctimas.

Un detalle a tener en cuenta será la pericia que se le practicará a un escudo de protección que era utilizado por el policía que murió en esa ocasión, quien, de acuerdo a varios testimonios, fue el primero en ingresar en grave estado en el hospital “Oscar Orías” de Libertador.

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