El balance fue regular, según los artesanos

El balance fue regular, según los artesanos
El corto tiempo de estadía, los espacios chicos, la ubicación, la falta de promoción, de limpieza interna y el frío dentro de las carpas, fueron los puntos esgrimidos por los artesanos para señalar como negativos en el balance por la feria artesanal promovida por la Municipalidad de San Salvador de Jujuy.

Los artesanos feriantes que se sumaron a la propuesta comunal en la intención de proveer un lugar para mostrar y vender sus productos durante estas vacaciones de invierno, se mostraron críticos, inclinando la balanza a los aspectos negativos.

Los que ya tienen experiencia en esta feria artesanal de invierno, compararon las ventas con las del año pasado a partir de que en la anterior tuvieron tres semanas que comenzaron con el inicio de las vacaciones de los turistas de las provincias del sur del país, pero este año, se abrió una semana después de ese inicio, y que de las dos semanas, sólo en la primera tuvo una buena afluencia de visitantes, asegurando que la segunda fue muy regular. Al respecto, todos coincidieron en que debían haber comenzado desde el 1 de julio, y otros, que también debía extenderse hasta el 1 de agosto como se hizo en otros años, culminando con la ceremonia de la Pachamama.

Disconformidad en las carpas

Asimismo, entre los artesanos consultados, los que se sintieron más perjudicados por el lugar al que accedieron, fueron los de las carpas instaladas sobre calle Independencia, apuntando el agravante de que la segunda carpa sobre calle Sarmiento cerró la puerta posterior y los visitantes creyeron que allí terminaba la muestra y no llegaron a las otras.

Los de las primeras carpas hicieron hincapié en que los espacios de cada stand fueron muy chicos y que los ubicados al centro, quitaron comodidad a los visitantes que se distraían con la gente que los corría porque los pasillos quedaron estrechos para el paso de la gente.

Por otra parte, muchos propusieron que la Municipalidad debe encontrar otro lugar para que los artesanos que aún no cuentan con un espacio en la feria de calle Urquiza, puedan tener dónde exponer sus productos durante el año. También se escuchó de algunos, la queja por la limpieza interna de las carpas, que indicaron, se hacía a cualquier hora y mal; como así también el poco confort, al no contar con calefacción como existen en otras ferias del país.

Para otros artesanos, los menos en este caso, porque la mayoría opinó que la venta fue buena pero no como el año pasado, comentaron que a los turistas les parecieron altos los precios, sobre lo que una de las tejedoras detalló “nosotros comenzamos desde la hilada, la limpieza, la tejida y la terminación de cada prenda que tiene su costo, así que la venta salió regular, poca venta”.

Si hablamos de los precios, la mayoría aseguró que los visitantes no objetaron el valor de los productos, pero al parecer, ya volvían del Norte u otros lugares porque llegaban con bolsas y paquetes de compras.

El cambio de lugar

Para los artesanos en general, el aspecto que hizo fracasar esta iniciativa fue el cambio de lugar para su emplazamiento, ya que el alejarlos de las cuadras que rodean la plaza Belgrano hizo que los turistas no se enteraran y no llegaran hasta donde ellos estaban.

Finalmente, los artesanos coincidieron en que no recuperaron la inversión, no sólo del pago del espacio sino los que demandó el traslado y estadía en muchos de los casos, debido a que participaron artesanos del Norte, las Yungas y los Pericos.

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