La Dirección de Artesanías facilitó las operaciones comerciales de un grupo de artesanos.
Con la suspensión del espectáculo para la jornada del lunes, se pensaba que el frío de la tarde iba a llevar la gente hacia otro lado. Pero el cielo se despejó, mejoró la sensación térmica y la gente de nuevo colmó el Predio Ferial, con un entusiasmo destacado.
Las carpas donde se ofrecían las confituras rápidamente fueron "saqueadas" por los clientes y otro tanto pasó en el interior de la Carpa Achalay: el patio matero desbordó y no había un solo puesto con pan casero ya a las 18.
En el rubro de las artesanías, ya con un cierto balance, se mantuvo la proyección que realizó este diario días atrás. De los 579 artesanos que finalmente se presentaron a exponer sus productos, un interesante número se quedó sin artículos para la venta al público. Sobre todo aquellos que tenían artesanías que no sobrepasaban los 100 ó 150 pesos, los vendieron como pan caliente.
Desde la Dirección de Artesanías que depende de la Secretaría de Turismo de la provincia, Armando Corpacci destacó algunos números referidos a la venta que lograron los artesanos, sobre todo en cuanto al movimiento con las tarjetas de crédito.
"Se recibieron todas las tarjetas de crédito, muy pocas fueron las que quedaban fuera del sistema. Y los artesanos, en particular los que hacen tejidos y de la provincia, le van tomando confianza a la modalidad. Esta vez, la Dirección asumió por ejemplo el costo del IVA para que no se recargara tanto el precio de la prenda que se vendía", destacó.
La operación se podía hacer hasta en 6 cuotas con un 15% de recargo sobre el precio que tenía el artesano para vender de contado. En esta modalidad, Corpacci destacó que una telera de Tinogasta llegó a vender una prenda de 5.000 pesos, una suma nada despreciable.
"Las ventas -resume Corpacci- fueron atípicas para esta edición de la fiesta. Hubo quienes tuvieron mucho movimiento y otros no. Hay quienes confirmaron que vendieron el doble de lo que vendieron el año pasado. El sector vinos, papel maché, una señora que hacía duendes, se vendieron muy bien".
Otro dato curioso es que, a diferencia de otros años, no hubo mucha presencia de turistas de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires, que suelen ser los más "gastadores". Pero sí se vieron de otras provincias menos tradicionales para el Poncho, como Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, que igualmente fueron generosos con los artesanos locales y los que llegaron de otras provincias a exponer.
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