El FBI, bajo la sombra del “Rusiagate”

El FBI, bajo la sombra del “Rusiagate”

La decisión de Trump de despedir al director de la agencia de inteligencia sembró temores y dudas sobre el futuro de la investigación acerca de la presunta injerencia de Moscú en las elecciones a favor del republicano.

El director en funciones del FBI, Andrew McCabe, prometió ayer a senadores que no permitirá interferencias en la investigación sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones del año pasado y sus posibles vínculos con el equipo de campaña del presidente Donald Trump.

McCabe testificó ante una comisión del Senado en lugar de James Comey, que era el director del FBI y estaba a cargo de la investigación del “Rusiagate”, como algunos medios llaman al escándalo, hasta que el martes pasado fue despedido de manera sorpresiva por Trump, una decisión que provocó una tormenta política en Washington.

Legisladores de la oposición demócrata consideraron que la decisión del multimillonario de despedir a Comey tuvo que ver con que esa investigación estaba cada vez más cerca de comprometer su presidencia, por lo que han insistido en que se nombre a un fiscal especial independiente para continuar con el caso.

Al defender el despido por segunda vez en 24 horas, Trump dijo ayer en una entrevista que habría echado a Comey, al que calificó de “fanfarrón”, incluso sin haber recibido una recomendación para hacerlo de parte del Departamento de Justicia, que tanto él como la Casa Blanca habían invocado como el motor de la decisión. El día de la destitución, Trump había dicho en una carta a Comey que lo despedía por recomendación del fiscal general, Jeff Sessions, y de su vice, el fiscal Rod Rosenstein, y lo mismo afirmaron el miércoles la Casa Blanca y el vicepresidente Mike Pence. Esos comentarios del presidente, aunque no se contradicen abiertamente con esas justificaciones previas, llegan en medio de críticas a las explicaciones de la Casa Blanca sobre el caso.

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