Las plantaciones en San Juan se pararon los 2 últimos años. A pesar de ello, este año hubo 2 anuncios de inversiones pero no serán inmediatas.
A pesar de ello, en lo que va del año ya hubo 2 grandes anuncios de nuevas inversiones, una en 25 de Mayo y otra que se emplazará en Valle Fértil, pero todavía no se materializarán.
La buena, es que el aceite sanjuanino sigue estando entre los preferidos por la Unión Europea por su calidad; y la mala, es que la Argentina no "mueve la aguja" en materia de precios, porque el volumen que maneja es muy bajo.
La realidad en el campo la explican los empresarios con una ecuación financiera muy sencilla. Es que de valer en el 2007 alrededor de 4.500 dólares la tonelada de aceite de oliva, ahora apenas roza los 2.400 dólares -las últimas operaciones oscilaron entre los 2.200 y 2.250 dólares-, pero con el agravante que los costos de elaboración en ese mismo periodo se triplicó en el país.
Y no termina ahí, porque la cosecha, el transporte, los impuestos y la elaboración necesitan de dinero en efectivo que el productor debe tener al instante, mientras que a la hora de vender el aceite el pago -generalmente- se realiza la mitad de contado y el resto a los 5 o 6 meses, lo que obliga al olivicultor a tener "espalda" financiera para hacer frente al periodo.
¿Y la rentabilidad? Para el productor, todo el proceso le demanda un gasto de entre $0,80 y $0,85 por kilo de aceituna, cuando el elaborador ofrece sobre los $0,95 y $1.
"Venimos con problemas serios desde hace 2 o 3 años, que empezaron con el crack financiero del 2009 y se completaron con la crisis española, que a nosotros es la que más nos toca. Pero no sólo eso, porque se le suma que algunas corporaciones que compraron marcas tradicionales, hoy manejan el 65% del mercado, por lo tanto ellos manejan los precios'', explicó el técnico Carlos Pasquet, de la Consultora Interagro S.A. (CIASA).
¿Y los anuncios de inversión?
DIARIO DE CUYO publicó entre marzo y abril, que había dos grandes grupos inversores de capitales nacionales y extranjeros que habían puesto el ojo en la provincia. El primero, fue anunciado con bombos y platillos desde Capital Federal a finales de marzo. Se trató de un ambicioso plan de inversión para ahorristas que comprando parcelas podían obtener una renta. El proyecto se desarrollará en el inhóspito paraje veinticinqueño El Boquerón, bajo una superficie de 7.000 hectáreas, aunque la fecha de inicio de la plantación estará supeditada a que varios inversores entren al negocio.
El otro anuncio de inversión que se conoció y que fue confirmado por el diputado provincial Víctor Doña, llegó por parte de capitales estadounidenses y españoles que compraron 20 mil hectáreas de campos vírgenes en Valle Fértil -casi al límite con Caucete-, lo que prácticamente duplicaría la actual superficie cultivada de olivos. En este caso, la viabilidad del proyecto implicará dos aspectos para nada despreciables: Por un lado, disponer de electricidad, para lo cual debería invertir para extender una red eléctrica; y por el otro, realizar perforaciones para extraer agua subterránea.
En los dos casos, la concreción de las inversiones no serán inmediatas y menos aún que entren en periodo productivo.
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