La temperatura obligó a algunos pacientes y familiares de internados a llevar sus propios ventiladores. La causa sigue siendo la falta de presupuesto, que afecta al hospital en todos los órdenes. De todos modos, la gente resalta la calidad de la atención de los profesionales.
El aparato, que fue facilitado por el comerciante cuando definitivamente cerró su local, no resiste un espacio de las dimensiones de esa sala, situada en la planta baja, por lo que cada media hora debe "descansar".
Entonces comienza el calvario, aseguran, mientras se abanican y piden "ayuda" para difundir lo que sucede y así solucionar la falta de aire acondicionado, uno de los tantos problemas que aquejan hoy al hospital de alta complejidad más importante de la región y gran parte de la Provincia.
"Es tremendo para nosotros, pero mucho más para los pacientes que, en el caso de los ambulatorios, deben aguardar varias horas", expresó una de las secretarias, quien exhibió los paneles de telgopor que debieron colocarse con alambres sobre los ventanales para paliar el intenso calor de ayer, cerca del mediodía, cuando el termómetro marcaba 34 grados.
Oncología no está mucho mejor, al igual que todas las áreas de planta baja y primer piso, donde más se sufre esta deficiencia.
La sala de internación para pacientes con leucemia también se encuentra seriamente afectada por la falta de aire acondicionado y muchos familiares optaron por llevar ventiladores propios.
"No hay dudas de que acá se brinda la mejor atención y se desempeñan los mejores profesionales, pero la falta de insumos se hace notar en todo momento. Nosotros debimos traer todos los elementos necesarios para un mayor confort. Días atrás no hubo agua durante 24 horas", puntualizó un familiar de un paciente internado en ese sector.
"Me parece que va para largo", le dice Pedro Enrique Alvarez, de 67 años, a otro hombre que espera, resignado, su turno en hemodiálisis.
A Pedro, jubilado de la Junta Nacional de Granos, le falta una pierna. Llegó al hospital a las 7 de la mañana por un problema de coagulación en la sangre y, pese a todo, le sonríe al difícil momento.
Cuenta que leyó de punta a punta "La Nueva Provincia" y que, así, se fue pasando la mañana.
"Aguanto el calor porque sé que nadie me atenderá mejor que acá", reflexiona, apoyado en sus muletas.
Muy cerca de allí está Rosa Arroyo, que llegó desde Pedro Luro con su hijita Mariela, quien padece muchos problemas de salud.
La combi la dejó a las 8 en Láinez y Necochea y recién pasará a buscarla a las 18.
"Apenas nos atienda el doctor nos iremos afuera, a la sombra, porque acá no se puede estar", señala, mientras se abanica con el papel de los análisis de la nena y grafica con tristeza lo difícil que resulta llevar a cabo un tratamiento en otra ciudad.
Precisamente en ese punto se detuvo el director asociado del Penna, doctor Carlos Fuentes, quien aclaró que para muchos pacientes este hospital público representa la única opción para tratar sus problemas de salud y que esto es así más allá de todo tipo de inconvenientes edilicios o de insumos.
En ese sentido, reconoció que existe preocupación debido a esta coyuntura relacionada con el excesivo calor que reina en casi todo el edificio, aunque sostuvo que todos los directivos tienen muchos otros temas que atender, incluso más importantes.
"Estamos tratando de solucionar éste y otros problemas, pero es muy difícil porque se trata nada menos que de 40 mil metros cuadrados. Hoy es el aire, tal vez mañana un baño que debe inhabilitarse y otro día un problema eléctrico", ejemplificó.
Por eso valoró la tarea del titular del área de mantenimiento, Enrique Abaurrea, a quien, según dijo, se lo debe convocar permanentemente, incluso sábados y domingos.
El propio Abaurrea reconoció ayer que el mantenimiento del hospital es una tarea sumamente compleja en virtud de los años que tiene el edificio y de la escasa inversión que se ha hecho desde entonces.
"Se necesita mucha mano de obra y hoy somos 10 operarios, a diferencia de los 46 que nos desempeñábamos, por ejemplo, cuando empecé a trabajar acá, hace 28 años", puntualizó.
El principal trabajo que debe realizarse --en cuanto a este tema específico-- es eliminar las torres de agua y reemplazarlas por evaporadores de aire.
De cualquier modo, está prácticamente descartado que dicha tarea pueda llevarse a cabo esta temporada.
"Todo esto es inversión y escapa a nuestra voluntad", expresó, para señalar que la cañería y los equipos son obsoletos.
A todo esto, continúa restringiéndose al extremo la actividad en los quirófanos. Sólo se realizan intervenciones de urgencia y oncológicas.
Siguen suspendidos, por otro lado, los tratamientos de fertilización asistida de alta complejidad.
Impacto
Algunos de los lugares afectados son las áreas de oncología, hematología, consultorios externos, internaciones, emergencias y dirección. El inconveniente se inició con la llegada del verano.
Punto de vista
Misión
A veces los funcionarios pretenden que el periodista cierre los ojos y no vea lo que ve.
¿Cómo? Tratando de ocultar cosas que suceden y que afectan a parte de la comunidad (o toda), en particular a la más necesitada.
Pues bien, en nada beneficia a ese propio funcionario, que tal vez esté reclamando cambios o aportes que nunca terminan llegando.
¿Por qué? Porque probablemente, desde las altas esferas, al no encontrar reclamos por parte de los medios se sospeche, equivocadamente, que todo está bien.
Lo cierto es que si las cosas no están bien, pues no están bien. Y aquí no hay grises. O blanco o negro.
La misión del periodista es tratar de plantear la verdad, por más que esa verdad sea reiterativa o duela.
Si en un hospital, por ejemplo, se corta la energía eléctrica, si no hay agua, si los enfermos sufren el calor como si estuvieran al rayo del sol, algo no marcha como corresponde.
Y esto no se puede ocultar.
Por más que a los funcionarios (que mañana pueden también ser pacientes) les moleste...
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