Desde Apicofom responden que la inflación, altos costos y la carga impositiva en Misiones afectan la competitivdad del sector foresto-industrial.
Incentivos que sostienen el empleo
Para el estudio la Afip incluyó a los aserraderos, como a los que se dedican al cepillado y fabricación de productos de madera, corcho, paja y materiales trenzables. El trabajo elaborado por la Afip especifica que el 66,1% de los contribuyentes del sector pertenecen a microempresas, 27,6% son pequeñas, el 5,6% son medianas y el 0,7% son grandes. Estas últimas, venden el 34,7% del total del sector e ingresan el 52,8% del impuesto determinado, mientras que las microempresas efectúan ventas por el 7,9 % del total.
El administrador federal de ingresos públicos Ricardo Echegaray expuso su preocupación al señalar que “a pesar de que se advierte un aumento sostenido en las ventas en los últimos cinco años, los puestos de trabajo del sector maderero fueron decreciendo desde 2007, con una baja pronunciada en 2009 respecto al año anterior”. De esta manera, en su comparación el funcionario dejaría percibir la existencia de empleo informal en el sector.
Al respecto, el directivo de Apicofom sostuvo que “siempre, pero mucho más en épocas de baja rentabilidad, quienes cumplen con sus impuestos y contribuciones sufren una competencia desleal con quienes no lo hacen, muchas veces empujados por la coyuntura”, dijo. Por otra parte, aclaró que no hay relación alguna entre el crecimiento de la facturación con la suba o baja de empleo. “En el sector de la madera se registra seguramente una baja en la ocupación desde 2007 al 2010, pero igualmente creemos que, en valores, no reflejan la crisis tal como podría ser, justamente por acciones proactivas del Estado. En el caso de Misiones, el gobierno provincial aplicó incentivos (reintegro a la exportación para fortalecimiento al empleo) y a nivel nacional se impulsaron programas (REPRO) para el mantenimiento del empleo”, destacó Lamiaux.
Escenario sectorial: menos competitividad
La realidad del sector foresto-industrial es que enfrentan desde los últimos años una baja a nivel de pequeños y medianos empresarios exportadores (no hay micro en exportación), que vieron caer las exportaciones desde el 2007 perdiendo toda posibilidad a partir de inicios de 2009, consecuencia de la falta de competitividad por el aumento de los costos y un dólar prácticamente anclado, a lo que se debe sumar una baja en la demanda por la crisis global manteniéndose solamente algunos grandes o dueños de sus plantaciones para preservar nichos(con algo de rentabilidad) o los clientes que tanto cuesta formar y sostener desde Argentina.
El gerente de Apicofom, Christian Lamiaux aclaró que “no somos formadores de precio del mercado externo. Todo este escenario mencionado anteriormente es lo que llevó a una reducción de la producción y, por ende, de personal en los casos que se hacia imposible mantenerlos, esfuerzo que fue ayudado en muchos casos por el Estado para mantener el empleo, pero esto no habla del total”.
En este sentido, opinó que “sin duda el estudio de la Afip refleja la realidad del sector en que la participación de las grandes empresas que son el 0.7% del total facturan el 34.7% del total y sólo el 5.6% son medianas, 27.6% pequeñas y 66.1% micro. Toda esta oferta hoy opera y vende en el mercado interno (hasta las más grandes) y si bien este mercado a estado tomador, no es elástico a la oferta, y solo lleva a que se pierda margen de rentabilidad con tal de mantenerse en el mercado, no pudiendo trasladar los aumentos de costos a los precios”, explicó.
Finalmente, agregó que este contexto “Misiones tiene una carga impositiva que complica la competitividad en cuanto a nuestros competidores dentro del mercado nacional. En tanto, en el caso del mercado externo, las pocas empresas que en la actualidad logran exportar han recibido un reembolso a la exportación como refuerzo para el mantenimiento del empleo que, en estos casos, sirvió de ayuda para recuperar algún margen contra el compromiso de mantener la plantilla de obreros”.

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