Por: Osvaldo Pepe."Todavía no caen todas las máscaras” , de Octavio Paz en “El baile de los enmascarados”, Obras Completas, tomo 9, Ideas y Costumbres I, FCE, 1993) El camino al balotaje porteño ha redefinido la esencia del kirchnerismo, su concepción sobre el poder, la sociedad y la cultura.
En ese marco, de la mano de la sorprendente diferencia alcanzada por Macri en la primera vuelta, muchas máscaras han empezado a caer . La de los encuestadores, en primer lugar. Seis de las consultoras más reconocidas son contratadas por la Casa Rosada y han venido creando a nivel nacional el clima de la hegemonía kirchnerista . Cuando se abrieron las urnas porteñas, sus negocios y sus pronósticos se pulverizaron . Una salvedad necesaria: con vistas a la presidencial de octubre, consultoras no adictas y serias señalan hasta ahora ventaja para la Presidenta.
El exabrupto de Fito Páez sobre el asco hacia los porteños, abrió la puerta a “los asalariados del pensamiento oficial” , según definición de Silvio Rodríguez, para que con su retórica barroca denigraran al mismo electorado de la Ciudad que votó o votará por Cristina .
Guillermo Moreno, comisario político de la economía, más cerca del estalinismo de manual que de un funcionario republicano , prohibió vender Clarín en el Mercado Central, en represalia a una nota del diario. Y colgó carteles paraoficiales: “Clarín miente”.
La Presidenta, como distraída, en un discurso por cadena nacional habló de “un diario que no leo porque miente mucho” . Curiosa sintonía.
Siempre habla como al pasar cuando acusa sin pruebas .
Las máscaras empiezan a caerse.
No es Fito ni los encuestadores, es la cultura política sectaria del kirchnerismo . No es Moreno.
Fue Kirchner y ahora es la Presidenta.


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