Vive con su hija en Mallorca. Por la crisis, no pudo pagar el alquiler. Es la primera argentina que recibe ayuda de los jóvenes de Puerta del Sol.
Los acampados del Movimiento 15M, nacido en la Puerta del Sol de Madrid, encontraron un nuevo rol en su lucha social. Durante esta semana evitaron al menos tres intentos de desalojo. El de Graciela fue uno de ellos y el primero donde salvaron a una familia argentina. Demoro participa desde el comienzo en las protestas de la Plaza España en Mallorca. “Cuando los chicos se enteraron de mi situación, decidieron movilizarse para parar que me quedara en la calle”, relata a este diario.
Esta porteña de Mataderos no es una de las tantas personas que dejaron de pagar una hipoteca. Su caso es diferente. Detrás del expediente judicial no hay un banco multinacional con sus colmillos afilados. La demanda la impulsa el Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi), quien alquila inmuebles que son propiedad del Estado a precios reducidos. “Una cosa en un desalojo de un departamento de un particular y otra cosa es uno de protección oficial”, explica Demarco. “No hay alguien perjudicado por el alquiler que yo adeudo. Eran de gente que murió y que, como no había herederos, se los quedó el Estado”, se indigna. En la misma línea opina Lionel Bechara, unos de los organizadores de la exitosa movida antidesalojos: “Roza la estupidez humana que un Estado se ocupe de perjudicar a los más débiles”.
El Café Tortoni, la Catedral del Tango, el centro Torcuato Tasso son algunos de los lugares donde Graciela dibujó ochos con sus zapatos, después de haber empezado a dar clases en 1996. Compartió escenario con la orquesta de Beba Pugliese, los Borquez, y paseó su talento por buena parte de España y Noruega. El gobierno de las Islas Baleares, el mismo que hoy la quiere echar de su casa, patrocinó muchas de sus actuaciones. “Es una contradicción, pero es así”, dice resignada.
Todo el apoyo recibido por Demarco no es casualidad: en Mallorca participó en distintas asociaciones de ayuda al inmigrante. “Siempre ayudó a los que recién llegaban de Sudamérica, Africa, de todos lados, por eso también hoy están ayudándola a ella”, suelta Alex Carrasco, de la ONG Federación Sur.
“Cuando me notifican de la fecha del juicio, también me ponen la fecha de desahucio”, recuerda Graciela, que reconoce no pagar el alquiler desde mediados del año pasado. Antes de que el juez fallara en su contra ya se conocía el desalojo. “El sistema tiene todas las herramientas para ponerse en contra nuestra”, reflexiona.
La niña de Graciela puede estar tranquila. Su madre es una persona con determinación y con mucha fuerza. Hoy se gana la vida en otra de sus facetas además de bailarina, mediadora cultural y coreógrafa: da clases de Pilates en un centro cultural. Cuando la llaman, hace lo que mejor sabe: bailar tango. Su arte debería alcanzarle para cubrir las necesidades de su familia monoparental. Mientras no se den esas condiciones, el 15M no la dejará sola.
Más protestas, pero sin violencia
Los “indignados” españoles buscarán mañana dejar atrás las escenas de violencia registradas el miércoles durante las protestas en Barcelona. El Movimiento 15M prepara una nueva manifestación pacífica en rechazo al plan de ajuste anticrisis de los países de la zona euro, con la que intentará borrar de la agenda mediática los disturbios ocasionados por individuos que, según dicen, no representan el espíritu de las movilizaciones.
“Está por verse quién está detrás de esos episodios violentos”, vaticinó José Luis Serrano, vocero del campamento de Puerta del Sol. “No sería la primera vez si fueron generados por infiltrados de la Policía”, agregó. Las protestas de mañana tendrán como blanco el Pacto del Euro. Los “indignados” argumentan que las medidas de austeridad que adoptará la Unión Europea afectarán a los ciudadanos pero dejará intactos los intereses de las entidades financieras.
En tanto, la fiscal superior de Cataluña, Teresa Comte, declaró ayer que su dependencia aplicará una política de “tolerancia cero” frente a ataques contra funcionarios públicos. Se refirió así a los empujones, insultos y escupidas que varios diputados catalanes recibieron a la entrada del Parlament de Barcelona el miércoles pasado. Ese día, miles de personas se manifestaron ante la cámara contra los recortes presupuestarios.
Unos pocos embistieron con violencia contra los parlamentarios, muchos de los cuales tuvieron que ingresar al recinto en vehículos policiales o helicóptero.
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