La doctora Virginia Creimer, directora de Coordinación de Institutos de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, ofreció en nuestra ciudad una jornada de capacitación para abogados e instructores judiciales sobre la trata de personas por menores, pornografía infantil y el peligro de las redes sociales.
"Esta ciudad es proclive a la trata y el tráfico de personas por su vía rápida de escape. Las que tienen puerto se comunican permanentemente con el exterior y permiten la llegada de foráneos que consumen prostitución. Por otro lado se permite también llevar mujeres y niños desde las ciudades con puerto hacia otros lugares".
"Además, Bahía Blanca es una ciudad grande, comercial y con un puerto muy importante que tiene acceso a todas partes del mundo", afirmó.
Luego, con un lenguaje claro, plagado de ejemplos y pautas, la doctora Creimer también habló del peligro de las redes sociales en cuanto a la pornografía infantil y posibles casos de abuso sexual de menores.
"Lo grave desde las redes sociales es que apretando el botón de enter, el abusador puede irrumpir en la cabeza y en la evolución psicosexual de millones de chicos en todo el mundo. No tiene que ser un abusador de Buenos Aires ó de Bahía Blanca explícitamente, puede ser de cualquier parte. Hay que ser precavido, tener atención no miedo y enseñarle a los fiscales, a los padres, a los médicos, para que puedan dar una mano y que los chicos dejen de ser captados", señaló.
En cuanto al tráfico de menores, dijo que "se trata de un negocio terrible porque es un negocio perfecto". "Se secuestra a las criaturas a través de engaños y pierden absolutamente su identidad mediante violaciones, tormentos, drogadicción, y después de eso le quedan solamente dos caminos: o participar de la trata o tráfico de otros niños víctimas o terminar muertos. Se da en toda la provincia de Buenos Aires y Bahía no son la excepción".
Por último, dividió al comprador de pornografía infantil en tres variables, como si se tratara de un semáforo. "El verde, es el mirador, el que habitualmente observa pornografía y un día mira pornografía infantil, quedándose con alguna foto".
"El amarillo es el que nos produce más escozor. Es aquel que colecciona. Tiene enormes volúmenes de pornografía infantil. Son sumamente peligrosos. El que tiene tanta voracidad por consumir pornografía infantil, tarde o temprano va a querer consumir un niño. Les da un anonimato perfecto, les permite estar escondidos, pasarse por criaturas. Estos coleccionistas tarde o temprano tienen que buscar un niño para poder entrar a los foros", explicó.
Y por último, dijo que "En el rojo, están aquellos que ya, dentro de las computadoras, tienen pornografía infantil casera. Es decir, son productores".
"Lo terrible de esto es que dentro de nuestro país la posesión de pornografía infantil no es un delito", cerró.
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