Bacterias de fin de año...

Por: Pablo Salgado.

Menos de dos meses. Eso queda. El tan temido fin de año, se acerca. Inexorable. Preciso. Puntual.

Protestan los petroleros, los policías, los bancarios, los camioneros. El flagelo es el impuesto a las ganancias. Marchan los no trabajadores de Lear reclamando contra Lear, mientras adentro de Lear hay 500 personas trabajando.

Cortan calles algunos movimientos sociales, porque hay demoras de quince días en los pagos, porque lo que ingresa a la cooperativa no alcanza, y porque hay que poner en marcha la revolución total y permanente, con los obreros manejando el gobierno, las empresas, los bancos y el país. Hay cientos de cooperativas y miles de trabajadores en todo el país que todavía no se enteraron que no les alcanza. O que recuerdan que hasta hace unos años vivían 10 con 150 lecops...

Hay escraches de los judiciales contra Gils Carbó, porque nombró gente que no es "de carrera". Levanta una pancarta la hija de un juez, nombraba en la época de la corte de Menen, donde se justificaba nombrar parientes por "el sentido de pertenencia" a la "familia judicial", y la "confianza" que le da al señor juez.

Paran desde ATE en los concejos escolares. Los sueldos facilmente superan los $ 10.000, pero no hay computadoras buenas, y faltan papel y ganchitos.

Se amotinan los canas de Caleta Olivia, a ver si prende la movida.

El gobierno le ganó a la especulación, a la ilegalidad e hizo bajar el dolar "blue". De más de 16 a $ 13,50. Para la oposición, política y mediática, no es un logro. Es culpa del miedo. Y será solo por un ratito. Es tan obvia la intención de lograr una devaluación, que ya cada día hay menos pruritos, y a boca de jarro se grita, y se muestran las cartas, y las estrategias, en cada set de tele, estudio de radio, o pasillo del congreso.

Los medios construyen la imagen del pobre empresario, que quiere comprar U$S 10.000 para mandarlos a Uruguay, y este gobierno malo y perseguidor lo acorrala diciendo que no es legal, y además, con el desparpajo de pretender saber como obtuvo esos fondos.

¿Hay razones ciertas y concretas para un estallido, para protestas simultáneas, para generar caos? Definitivamente no. Porque es cierto que hay muchas variables a debatir, a analizar, a mejorar. Pero presentar un escenario apocalíptico como el que se quiere brindar desde hace años, a partir del control de cambios, no resiste ni el más mínimo análisis.

Cuando se ataca con o sin fundamentos, de manera sistemática, a un gobierno, en la política, en la economía y en los medios, y a pesar de los embates y del paso del tiempo, el proyecto político conserva entre un 40 a un 48% de imagen positiva o intención de voto, o adhesión a las decisiones tomadas, es muy difícil buscar nuevos flancos para desgastar.

Hoy los lados flacos son Boudou, la inseguridad, el frente financiero externo, y ahora aparece el nuevo producto: Aerolíneas Argentinas. Mucho personal y en rojo. Es tan obvio, tan claro, que detrás hay un lobby buscando que Aerolíneas pierda rutas, prestigio, poder, personal, calidad, para que otras aerolíneas tomen esa tajada, que dan pena y bronca los comentarios de los patéticos gurúes de siempre.

Ya conocemos la movida. Debe llegar un gobierno más equilibrado, para terminar con la asfixia impositiva, y la persecución en todos los órdenes. Pero luego, los que prohibirán y perseguirán en serio serán ellos, los recién llegados. Menos gasto, déficit cero. En criollo, achique, despidos, reducción de la inversión social, privatizaciones, un estado pequeño, que no joda. Porque para volver a privatizar Aerolíneas, primero la tenes que destruir. Y en eso, son especialistas...

En política, se discuten hechos concretos, ideas, propuestas. Cuando un sector del poder se queda sin argumentos, cuando quieren unirse y formar un frente y lo único que hacen es pelearse en la cubierta del Titanic, cuando unos se tiran tierra a otros, se terminan las ideas y arranca la desesperación.

¿Y como se expresa la desesperación? Pegando con armas foráneas, o necesitando de la naturaleza para denostar al otro. Eso sí, de ideas, nada.

Hoy la oposición celebra que el Tea Party y los republicanos le ganen a Obama. La expresión yanqui del pato rengo les fascina para aplicarla en nuestras tierras. Se ponen contentos cuando re aparece Griesa, pero en el fondo, saben que esta pulseada la gana el gobierno con otro escenario luego de enero. La bendita inseguridad es la pócima perfecta, inoculada en precisas medidas diarias, para buscar desde allí desalojar a este gobierno corrupto, apátrida, paternalista y demagogo. Y como si todo esto fuera poco, un golpe de suerte con algún chaparrón inundador, y alguna que otra bacteria que debilite más el proyecto nac and pop. En cada tema, el campo aportará su cuota cotidiana de "ya no se puede vivir así", "basta de retenciones", "este gobierno odia al campo, etc. Razones tienen, todavía están con la chata del 2012, y todavía no les entregaron el modelo 2015. No hay dudas, es una yegua...

Pero, tarde o temprano, lo que nace desde la impotencia, la incapacidad y el odio, se desvanece. Y algunas veces, hay más verdad y fuerza y coherencia e ideas, en una persona recuperándose en una cama de hospital, que en una jauría de políticos, empresarios y gremialistas hambrientos desfilando por los canales incitando a la gente.

El coloquio de idea, los exabruptos de Sabsay, los aplausos desenfrenados, odiadores y cobardes, son una muestra cabal del idioma que hablan esos grupos. Terminar como sea, que se vayan, finalizar con este modelo que nos saca para mantener vagos y pibas preñadas... 

Pero hay otros, con diferentes miradas. Y son millones esas gentes. Y la gente, no come vidrio. Mira, observa, analiza, no compra más operaciones, no entra en la tilinguería de la farandulización de la política, y se pregunta: ¿En manos de estos vamos a dejar el país en el 2015?

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