Bacileff rompió la cadencia electoral del Chaco luego de construir su escudo legal

Bacileff rompió la cadencia electoral del Chaco luego de construir su escudo legal

El gobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff sorprendió a media provincia con la definición de un cronograma electoral que deja a los aparatos políticos tradicionales sin tiempo para nada. Pero no dio puntada sin hilo: una semana antes colocó en un espacio clave a un abogado 100% leal a su estructura, el fiscal de Estado Rubén González.

El profesional del Derecho juró «lealtad» al primer mandatario en funciones desde que el gobernador titular emigró a la Casa Rosada. Hacía tiempo que un funcionario no prestaba juramento de práctica con esa palabra, todo un símbolo del vínculo que construye Bacileff con los integrantes «paladar negro» del que ya es «su» Gobierno, aunque el jefe de Gabinete vuelva de tanto en tanto para bajar línea a la facción del peronismo chaqueño que todavía le responde.

Un fiscal de Estado como Rubén González proporciona a Bacileff Ivanoff la tranquilidad de una asistencia jurídica solvente en materia de procedimientos, pero también un paraguas político dado que las decisiones más controversiales de un Gobierno pueden tener derivaciones judiciales, máxime cuando, desde Buenos Aires, se oyó que Jorge Milton Capitanich podría hacer valer las jinetas cristinistas para desactivar el decreto de convocatoria que firmó Chiyo en las últimas horas en el marco de una estrategia por ahora enigmática, pero que para muchos podría significar un intento por posicionar a su hijo para la principal candidatura del peronismo.

Lo cierto es que el hecho de que el primer mandatario haya movido sus piezas de ajedrez con un impacto ofensivo inesperado contra la línea de flotación «coquista» no lo muestra como un improvisado sino todo lo contrario. Lo confesó a este diario una calificada fuente del mundo del derecho: «El fiscal de Estado está para cuidar el costado legal de un gobierno que, se sabe, duerme con el enemigo».

Rubén González mantiene un perfil bajo y ya formaba parte de la gestión Ivanoff, pero los memoriosos todavía recuerdan sus expresiones al momento de jurar: «Asumo con el compromiso de lealtad, trabajo y defensa del interés público de los chaqueños».

Dicen en los corrillos de café que a más de uno se le cruzó la idea de ponerle un freno judicial a las PASO decretadas por el gobernador para el 8 de marzo. El argumento sería el de la necesidad de procesos de organización interna de algunas organizaciones políticas que, de no completar determinados requisitos y avales, hasta podrían verse en riesgo de perder performance en unas primarias con tan corto plazo de preparación.

Desde el propio PJ el intendente de General San Martín, Aldo Leiva, definió la decisión de Bacileff Ivanoff como un desatino producto de que el mandatario no consultó su estrategia electoral con el partido. Pero al gobernador que se hizo famoso por echarle un ministro a Capitanich pareciera no inquietarle ese tipo de comentarios mediáticos.

La decisión constitucional -como él mismo define la convocatoria tan adelantada a las PASO- de llamar a elecciones primarias está soportada por una plataforma legal que antes de la asunción de González en la estratégica Fiscalía de Estado no existía, o al menos no le daba la garantía de lealtad que juró el flamante abogado del Gobierno chaqueño.

El rol de un abogado que defiende la gestión Ivanoff

El fiscal de Estado de la provincia no sólo tiene la función de representar al Gobierno y a los estamentos públicos en situación de conflicto judicial, sino también la de asesorar en forma constante al titular del Poder Ejecutivo sobre cuestiones de fondo que no por estar en la palestra son menos importantes que, por ejemplo, un cronograma de sueldos.

El nuevo fiscal, se sabe, es propia tropa de Bacileff Ivanoff y representa un faro legal que el primer mandatario, cada vez más distante del modelo, tendrá en cuenta en numerosas cuestiones como por ejemplo juicios millonarios contra la provincia iniciados por distintos litigantes.

Entre ellos, antiguos proveedores del Estado que en tiempos de la gestión anterior lograron beneficios hoy extintos como consecuencia de la nueva impronta de la administración provincial, a todas luces más austera que el dechado de marketing propagandista de una provincia donde las gigantografías con caras sonrientes y corazones del famoso «merece más» fueron reemplazadas por los mensajes menos pomposos pero más francos y directos de un mandatario quizás menos diplomático, pero siempre fiel a su propio estilo de administrar la cosa pública.

Algunos no se inmutan

Algunos justicialistas parecen tener alma de «hierro». Siguen la gestión y trabajan por su futuro político sin importar lo que se escuche en las radios o publique en los diarios. No hablaron cuando hubo declaraciones acerca de las intenciones de Jorge Capitanich de gobernar Resistencia o ahora con el fajamiento del calendario electoral. ¿Son de hierro o no pierden de vista el objetivo que tienen en la mira?

Comentá la nota