Las explicaciones del gobernador interino acerca de las presuntas reuniones con Capitanich y Cristina son por el momento incomprobables. Y las fotos siguen sin aparecer; en el PJ todo el mundo duda sobre qué ocurrió.
Las explicaciones que dio el gobernador interino, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, acerca de los presuntos resultados de su encuentro con Jorge Capitanich y con la Presidenta de la Nación en Buenos Aires son tan incomprobables como los cuentos fantásticos de Halloween. Como si se tratase de un mundo sumido en la edad de piedra, el mandatario asegura que acordó con su compañero de fórmula hasta las candidaturas del justicialismo para las elecciones del año próximo, pero sin mostrar una sola foto de la presunta cumbre.
En la era de la hiperconectividad, en la que cualquiera porta un teléfono con cámara de fotos y señal de internet, que Chiyo intente convencer a la sociedad chaqueña que su relación con Capitanich se ha reanudado merced al supuesto encuentro del martes es tan poco creíble que hasta llama a risa. En especial porque todos vieron que el vicegobernador a cargo del Ejecutivo chaqueño llevó consigo un fotógrafo ad hoc con instrucciones precisas de disparar ni bien pudiera estrechar la mano de Coqui o de la Presidenta.
Dicen que las fotos valen más que mil palabras. Por lo que a falta de una imagen que acredite el diálogo institucional con la jefa de Estado nacional y con su jefe de Gabinete, Bacileff quiere instalar una realidad virtual que sólo se conoce a través de sus relatos. Nadie más que el titular del gobierno provincial habló de lo supuestamente ocurrido en la Casa Rosada y la naturalidad con que desarrolló la historia, con un sentido lineal casi siempre ausente en sus apariciones públicas, da lugar a dudas.
¿Habló Chiyo con Coqui y con Cristina o realmente cree que inventando un sofisma puede convencer a los chaqueños de que todo está bien después de la diatriba incontenible que literalmente vomitó en insólitas declaraciones públicas hace poco más de una semana? ¿Es Capitanich un político capaz de soportar tantos insultos por minuto sin reaccionar con el sable de la venganza? O lo que es peor: ¿Forma parte el relato de Ivanoff a las radios chaqueñas ayer por la mañana de una disquisición imaginaria de la que se autoconvence en un intento por emprolijar el mantel de una mesa de negociaciones que hace mucho tiempo se quedó sin comensales?
Todo puede ser con el gobernador a cargo que les toca en suerte a los chaqueños desde noviembre del año pasado, por lo que LA VOZ DEL CHACO volvió a recurrir a las fuentes políticas más confiables, las que miran si hablar y escuchan sin llamar la atención, usinas que una vez más ratificaron que Chiyo volvió desairado de la Capital Federal, que su única participación institucional fue la tercera fila al fondo que le asignaron en el acto protocolar encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y que hasta erró en priorizar la envergadura de los acontecimientos que iba a presenciar: más importante que la promulgación el Código Civil, para la realidad chaqueña, era la refinanciación de pasivos que pudo suscribir con la jefa de Estado.
La prensa de Cristina que conduce con precisión quirúrgica el secretario de Medios, Alfredo Scochimarro, no proporcionó detalle alguno del supuesto encuentro del gobernador interino del Chaco y la Presidencia de la Nación. Tampoco la oficina de prensa de la Jefatura de Gabinete emitió una sola línea del presunto acercamiento entre Chiyo y Coqui. Y lo que es más revelador, los medios acreditados en Casa de Gobierno, tan perspicaces a la hora de revelar detalles menos visibles de la actividad gubernamental, no informaron siquiera sobre la visita del reemplazante de Capitanich, quien -como este diario señaló en su edición de ayer- solamente logra presencia mediática en los medios nacionales cuando sale a matacaballos con denuncias como la que dirigió contra Capitanich por el uso particular del avión oficial.
Así y todo tuvo el tupé de afirmar por las radios que ayer lo entrevistaron, que con Capitanich dialogó amablemente en la Jefatura de Gabinete sobre «cuestiones relacionadas con la realidad de la provincia» e incluso respecto de la estrategia que urdirá el justicialismo chaqueño de cara a las elecciones del año que viene. «Hablamos de las candidaturas, de la fórmula gubernamental, que seguramente decidirá Capitanich consultándome a mí previamente», se solazó.
Pero como dijo uno de los apóstoles, en este caso hay que ver para creer y lo cierto es que Capitanich no refrendó el relato de Bacileff, como tampoco lo hicieron sus lugartenientes del coquismo en territorio provincial, quienes mantienen la posición beligerante para con Chiyo ante la eventualidad de que vuelva a las andadas cuando sienta la necesidad de ejercer presión por algún motivo generalmente vinculado con sus intereses personales más que con la estrategia de conjunto de un peronismo que enfrenta el año electoral con una convocatoria a comicios primarios para el 8 de marzo.
Si Capitanich no retoma el poder a tiempo, Bacileff debería derogar el decreto que él mismo firmó cuando hablaba de que ni el Papa le haría cambiar de criterio. Ahora ya no habla de Su Santidad y pide la escupidera, pero nadie pareciera llevarle el apunte porque esperan el efecto «Newton»: que Chiyo caiga por su propio peso, como la manzana.



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