A Bachelet, la mayoría en el Congreso no le alcanza para grandes cambios

A Bachelet, la mayoría en el Congreso no le alcanza para grandes cambios
Si gana en el balotaje, necesitará consensuar con la derecha una reforma constitucional o la educación gratuita.
Un día después del holgado triunfo de Michelle Bachelet en las elecciones en Chile, su coalición Nueva Mayoría reagrupaba fuerzas ayer para garantizar el éxito en la segunda vuelta, el 15 de diciembre. Todo indica que la ex presidenta saldrá vencedora, pero también que no le será sencillo gobernar desde marzo de 2014 en un país dividido por las distintas expectativas de cambio, con posible movilización social y con una mayoría parlamentaria que no le alcanza para cumplir con todas sus promesas. “Estamos optimistas y tranquilos; el desafío que tenemos para esta semana es consolidar y ampliar la mayoría que hemos obtenido, una mayoría que dijo que quiere cambios, que no quiere más de lo mismo”, señaló Bachelet, anticipando una “gran victoria”.

En el comando de la Nueva Mayoría se analizaban dos estrategias a seguir. La primera, dejar las cosas como están y confiar en mantener ese 46,67 por ciento de los votos que Bachelet obtuvo el domingo, que en muchos otros países (como la Argentina) habría alcanzado para llegar al gobierno. La segunda opción, acercarse a otros grupos cercanos ideológicamente, como el progresismo de Marco Enríquez-Ominami, ex diputado socialista que logró casi el 11 por ciento de los votos, pero se queda casi sin representación parlamentaria.

Aunque parecían una ducha de realismo tras meses de optimismo exacerbado por las encuestas, los resultados del domingo fueron muy buenos para el conglomerado político que apoya a Bachelet, que incluye a la antigua Concertación (Partido Socialista, PPD y DC) y al Partido Comunista. En las Parlamentarias sacó un promedio mayor al de la candidata presidencial, y con casi el 48 por ciento de los votos obtuvo la mayoría en ambas Cámaras. Queda con 68 escaños en diputados sobre 120 (a los que podrían sumarse cuatro independientes para la aprobación de muchas leyes) y 21 en el Senado, contra 16 de la centroderechista Alianza por Chile.

“Con esta mayoría alcanza para llevar adelante el programa de mi candidata, en la medida en que los diputados sean disciplinados”, destacó ayer el ex ministro de Defensa de Bachelet, Francisco Vidal. “Se puede hacer una reforma tributaria y laboral, aunque no una nueva Constitución ”, subrayó.

Según la compleja aritmética que marca la Carta Magna de 1980, a un probable futuro gobierno de Bachelet le alcanzan los votos para una reforma impositiva, para crear una AFP o caja de pensiones estatal que compense al sistema privado y para aprobar una nueva ley de isapres (seguro de salud privado) que regule este sector para evitar la selección excesiva de pacientes.

Pero hasta ahí llegarían los números.

Necesitará consensuar con la Alianza de centroderecha para aprobar una ley de gratuidad en la educación y también para poner fin al cuestionado sistema electoral binominal. Con voto voluntario y la participación más baja desde el regreso a la democracia en 1990, de apenas el 50% del padrón, las elecciones del domingo marcaron una derrota del oficialismo de centroderecha, cuya candidata presidencial obtuvo sólo el 25 por ciento de los votos. Sus legisladores, no obstante, lograron en promedio el 37 por ciento de apoyo, con mayores pérdidas para el sector más conservador, la Unión Demócrata Independiente (UDI).

“Vamos a salir a buscar a esa gente que no fue a votar”, declaró ayer la candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, asegurando que “la segunda vuelta tiene que ser muy amable, sin propuestas extremas”.

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