Y no estamos haciendo alusión a alguna obra de teatro de revistas en la cual las actrices se disputan con uñas y dientes un mejor lugar en la marquesina.
En este caso nos referimos a las notorias deficiencias existentes en la señalética urbana. Letreros oxidados, destrozados, ocultos o inexistentes hacen que para muchas personas la ciudad se convierta en un laberinto en el cual es muy difícil encontrar el camino adecuado para seguir.
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