El reparto de alimentos, agua, ropa y colchones es caótico y se multiplican las quejas y las protestas
Ocurre que aunque los platenses están recibiendo un verdadero aluvión de solidaridad, con donaciones recolectadas en todas las provincias del país, con miles de personas que se preocupan por ver adónde pueden llevar su aporte, la distribución de esa ayuda ha llegado en estas primeras dos jornadas -claves, por cierto, para quienes lo han perdido todo- tarde, o “mal”, o no ha llegado.
UNA SITUACION CAOTICA
Un ejemplo de la caótica distribución de la ayuda -ya sea a partir de las donaciones de la gente o la que proveen directamente los organismos oficiales- se vivió ayer en la misma esquina de 6 y 92 en la que Gabriel Mendoza lloraba a su familia; un barrio muy humilde donde numerosas familias perdieron todo con la tormenta del martes. A media mañana llegaron dos inmensos camiones con alimentos y bolsas de ropa. Los vehículos no tenían identificación oficial y se entiende que la ayuda que llevaron era producto de una movida solidaria de particulares. Una ayuda vital, por supuesto, imprescindible para los beneficiarios y producto de la mejor de las intenciones. Pero el reparto de esos elementos, como lo muestran las fotos que ilustran esta página, generó una avalancha de personas sobre los camiones; las bolsas de comida se distribuyeron como venían, sin discernir por caso entre familias que necesitaban más alimentos para niños, y la ropa estaba sin clasificar, en bolsas que mezclaban todo tipo de indumentaria, y terminaba quedando en manos no necesariamente de a quienes les servía cada prenda.
La acción solidaria de los propios platenses y de todo el país es impresionante y conmueve por su magnitud. Pero la distribución de la ayuda esencia en situaciones de emergencia tan dramáticas como las que vive nuestra ciudad debe ser rápida y eficaz. Y en estos primeros días no ha cumplido con ninguno de esos dos requisitos.
FALLAS EN LA ORGANIZACION Y LA LOGISTICA DEL REPARTO
Resulta evidente que falta un esquema eficiente de recepción y especialmente de reparto de los bienes más imprescindibles para una situación como la que se vive. La tarea desplegada hasta ahora por las autorid ades -fundamentalmente las del Municipio, que se han hecho cargo de esas funciones, aunque la ayuda provenga de otras jurisdicciones o de particulares, según se informó- muestra una falta notoria de centralización y organización de la recepción de la mercadería y, sobre todo, de las decisiones de distribución y de su ejecución. Y falta, también, de manera evidente, una planificación de la logística con que se desarrollará la distribución de mercaderías.
AYUDA PARA REPARAR VIVIENDAS Y REPONER MOBILIARIO
Y falta también, más allá de la urgencia de quienes necesitan comida y ropa, que se instrumenten subsidios y créditos para quienes necesitan reparar sus viviendas y reponer todo el mobiliario y artefactos, arruinados por la inundación. Hasta ahora se anunciaron algunas medidas dispersas en ese sentido, pero es necesario que se organicen esos planes, se compatibilicen y, sobre todo, que sean puestos en vigencia a la brevedad.
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