Avenida Perón: cavaron más de 3 metros y no había napa

Avenida Perón: cavaron más de 3 metros y no había napa

En una reparación en el barrio Butaló y en la esquina de Uruguay y Falucho, con excavaciones de 3 metros de profundidad, no se detectó la napa de agua, señalaron los funcionarios municipales.

 

Una compra de 95 caños en forma urgente que no se utilizaron y una excavación de tres metros en la avenida Perón sin encontrar napa sembraron sospechas sobre el verdadero diagnóstico de la situación que atraviesa la ciudad de Santa Rosa.

La concejala Claudia Giorgis (FrePam) analizó lo ocurrido la última semana, donde la actual gestión municipal realizó una fuerte intervención en la avenida Perón para reconstruir un tramo de 40 metros de un caño (de 30 centímetros de diámetro) que lleva líquidos cloacales donde se encontraron con un dato revelador: no hay napa de agua subterránea.

En relación a esa obra, Giorgis dijo que “sí somos responsables y pedimos disculpas a los vecinos por tanto padecimiento. Sin embargo, no nos pasa desapercibido que hace 15 meses se compraron de urgencia 95 caños para realizar el recambio no solo de ese tramo realizado esta semana, sino desde la calle Acha hasta allí inclusive. Es decir, todo el trayecto en cuestión”.

La concejala dijo que “en dos días y medio (desde el miércoles hasta el viernes al mediodía) la gestión actual del municipio hizo parte de lo que ellos debieron hacer hace más de un año”.

“Lo triste de esta historia -reiteramos- es que hubo que actuar en la emergencia esta semana, siendo que hace 15 meses se compraron de urgencia 95 caños de 315 mm por 6 metros de largo para reparar la Perón, pero llamativamente la obra no se hizo y no sabemos dónde están todos esos caños”, dice. Los propios vecinos relataron a un cronista de El Diario que los caños estuvieron dispuestos durante una semana en la avenida Perón en el año 2015, pero nunca se colocaron: una mañana se los llevaron.

“Los que ahora hablan e intiman, es sabido que el intendente siempre se preocupó y estamos afligidos por lo que estamos viviendo con las cloacas”, señaló Giorgis.

“Por esto nos preocupa que quienes compartieron altos cargos con la anterior gestión como (el exsecretario de Obras Públicas) Javier Schlegel -quien fue el responsable de esto por lo cual sufren los vecinos- hoy salgan a denunciar que se contamina la laguna y que se intime a este municipio por tirar en forma voluntaria el líquido cloacal que hace años corre por la calle y termina en la boca de tormenta de Unanue y Perón, entre otras”, afirma.

“Es altamente llamativo que estas mismas personas que tiraron líquidos cloacales en patios y espacios públicos, siendo que se había pagado el material para hacer la obra nueva, hoy hablen con total impunidad. Comprobado en la calle Las Jarillas, entre otras”, expresó la concejala.

Sin napas

Giorgis asegura que “no solamente no vimos los caños nuevos ni el trabajo de urgencia para el cual se contrató sin licitación la compra de los mismos, sino que además tampoco nos pasó desapercibido en la Perón que no se vio la napa en los tres metros y pico de profundidad en que se trabajó”.

Asegura que “no es un tema menor ya que, por ejemplo, en otra calle (la Chile) la anterior gestión gastó 775.000 pesos en deprimir napas. Es muy llamativo. Es imperdonable que se hayan gastado los recursos para hacer la obra y no se hizo. El padecimiento de los vecinos en este tiempo se podría haber evitado”.

Considera que “ahora hubo que actuar en una situación agravada por el no hacer de la gestión anterior”.

“En muy poco tiempo se puede resolver el resto: rescatamos la velocidad con que los empleados municipales realizaron este trabajo, en tan solo dos días y medio resolvieron un tramo, seguramente no demandará más de una semana realizar el tramo de la Perón desde la Acha hasta la actual (que además la mayor parte va por tierra, en el cantero central), lo cual será un gran alivio para los vecinos de la zona”.

Esta no es la primera vez que en una excavación de tres metros no aparece la napa de agua subterránea. En la obra realizada en el barrio Butaló, cuando una vecina denunció la obstrucción en el desagüe cloacal, se comprobó que la napa no estaba cerca de la superficie. En esa obra (terminada en el año 2015), la empresa Jubete no realizó la conexión domiciliaria a la nueva red de líquidos cloacales: ese vertido iba a pocos centímetros de la superficie. Esto se comprobó en dos domicilios y habría algunos más.

En la excavación de la esquina de Uruguay y Falucho no había napa en una profundidad de tres metros. En la actualidad, varios organismos oficiales pagan por la evacuación de agua en sus cocheras y sótanos. El hallazgo de la avenida Perón genera la incertidumbre y la sospecha sobre si se trata de agua proveniente de napas o de pérdidas de agua potable que se deberían haber detectado porque alimentan en forma continua, perpetuando los trabajos de “depresión” de la napa.

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