Una carta del vecino Daniel Guillermo Giusso (DNI 20.629.736) alertó sobre el desagradable momento que sobrellevaron familiares y amigos al despedir los restos de su padre, quien fue enterrado en el predio donde está extendiéndose el cementerio municipal de la ciudad.
El lugar será un cementerio parque en pequeña escala y, según el proyecto, quedará muy prolijo. Sin embargo, disponer cajones con familiares en medio de las obras resulta sin dudas chocante, como expuso Giusso en la nota ayer publicada en este diario. "Los días de lluvia no se efectúan entierros, pero como se insistió en hacerlo...", argumentaron ayer en el cementerio, pero entendiendo el malestar de quien publicitó el hecho y su entorno.
La situación vivida por la familia Giusso se generó dado que está colmada la capacidad del campo santo, y los nichos construidos no pudieron utilizarse durante meses -al igual que los erigidos en el cementerio de Norberto de la Riestra- porque el Concejo Deliberante advirtió el error de pedir autorización para la obra cuando ya estaba realizada, devolviendo el expediente al considerárselo extemporáneo.
A principios de año, mediante un decreto, se pusieron a disposición los nichos, pero restaban las tapas que van construyéndose por etapas, tal la posibilidad del proveedor local. Finalizadas un centenar de ellas, se convocó a los inscriptos y se entregó esa cantidad de nichos. Ahora, explicaron, "continuarán dándose a medida que esas estructuras estén listas", y se seguirá "la parquización del predio", que está siendo coordinada por la directora de Espacios Verdes y Cementerios, Nora Sánchez.
En tanto, consultados empleados y funcionarios, descartaron que personal del Cementerio haya adquirido nichos para revenderlos, sino que hay privados que se adjudicaron espacios que, ante urgencias, pueden ser solicitados a éstos por otros vecinos.
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