Cuatro sujetos son enjuiciados desde ayer por el tribunal de la Cámara Primera del Crimen, acusados de ser los autores de la violenta agresión contra Cristian Calixto Painefil, ocurrida en un colectivo de la línea 80, en el que sorprendieron a la víctima, que pereció a consecuencia de varias heridas de arma blanca y otros tantos disparos de arma de fuego.
El tribunal de la Cámara Primera del Crimen, integrado por los jueces Marcelo Barrutia, Alejandro Ramos Mejía y Miguel Gaimaro Pozzi, comenzó a ventilar los pormenores de la muerte de Cristian Calixto Painefil, ocurrida en enero de 2013, luego de que fuera sorprendido por cuatro individuos que perseguían claramente el objetivo de darle muerte.
Los imputados son los hermanos Cristian Daniel (28), Diego Fernando (21) y Jonathan Angel Riffo (24) y Eduardo Laime Alarcón (20), a quienes les atribuyen el delito de homicidio calificado por la participación de dos o más personas, ocurrido el 18 de enero de 2013 en horas de la noche, en la intersección de las calles Carlos Wiederhold y Rubén Fernández del barrio Omega.
De acuerdo a la imputación, todos se trasladaron en compañía de un menor de 15 años de edad hasta esa intersección y esperaron el arribo de un colectivo de la empresa Codao que cubría el recorrido de la línea 80, teniendo información real y concreta de que en el interior de la unidad viajaba Cristian Calixto Painefil.
Allí, tras abandonar el interior del rodado, los prevenidos detuvieron la circulación del interno 15 de la entonces empresa prestadora del servicio de transporte público de pasajeros de la línea 80. Con el objetivo de darle muerte a Painefil, abordaron el colectivo portando un arma de fuego de puño de 9 milímetros y un arma blanca punzo cortante. Ascendieron al colectivo y se dirigieron hasta la parte trasera del mismo, en donde viajaba Painefil, a quien comenzaron a agredirlo mediante puñaladas con un objeto punzo cortante y le efectuaron dos disparos con un arma de fuego. Inmediatamente, obligaron a la víctima a descender del ómnibus en cuyo interior el pasaje observaba azorado y una vez que descendieron, lo ultimaron mediante cuatro disparos más con el arma de fuego, para luego darse a la fuga a bordo del rodado a bordo del cual permaneció Jonathan Riffo, con el objetivo de asegurar la huida.
La acusación y posterior procesamiento de los involucrados apuntó que “No caben dudas que nos encontramos ante un caso de premeditación, así como que los prevenidos y sus compañeros actuaron con unidad de designio y en convergencia intencional durante la consumación del hecho, en el que intervinieron al menos cuatro personas”. En tanto que la acusación también distinguió los roles que desplegaron cada uno de los involucrados. Así, tanto Cristian Riffo como Diego Riffo y Eduardo Laime deberán responder en el juicio como coautores materiales de la comisión del delito aquí investigado. Por su parte, Jonathan Riffo realizó un aporte sustancial para que la maniobra homicida tuviera éxito. Tan es así que permaneció en el interior del rodado a bordo del cual llegaron al lugar y en el cual, a la postre, se dieron a la fuga, en función de ello, deberá responder como partícipe necesario del delito que aquí nos convoca.
Durante la audiencia de juicio oral que comenzó ayer con planteos de nulidades de parte de las defensas y tendrá su continuidad en la segunda semana de octubre, ante la sobrecarga de la agenda del tribunal y las partes, se pudieron escuchar los testimonios del chofer del colectivo y de una pasajera, además de dos testigos convocados por la defensa de Jonathan Riffo, que pretendieron ubicarlo en otro lugar distinto al del hecho al momento en que éste se llevaba a cabo.
Luego del rechazo por extemporáneos y por falta de argumentación de los planteos defensivos de nulidad, el tribunal rechazó esas apreciaciones y convocó a los acusados a prestar declaración indagatoria, aunque los cuatro hicieron uso de su derecho de abstenerse a declarar.
La parte sustancial del juicio se vivió con los testimonios de Javier Carrilaf, conductor de la unidad de la empresa Codao y de Claudia Fuentes, eventual pasajera de la unidad. Aunque intentaron ocultarlo y hasta lo negaron, ambos expusieron con palpable temor ante la gravedad de lo acontecido.
Dijeron no poder reconocer a los involucrados ni haber visto si los sujetos que abordaron el colectivo estaban armados, pero sí quedaron perplejos cuando en marcado alboroto, el pasaje del colectivo notó como apuñalaban a Painefil en primera instancia y luego le disparaban a quemarropa. Todos los pasajeros, tremendamente atemorizados, gritaban y se agolpaban en la parte delantera de la unidad, mientras los agresores ultimaban a la víctima y comenzaban a arrastrarlo para bajarlo del colectivo. En esa circunstancia y ante la repetición de disparos, ya en el exterior del vehículo pesado, ambos recordaron como escaparon a toda velocidad del lugar.
Dudosa coartada
Dos testigos, pareja entre sí, intentaron favorecer la posición de Jonathan Riffo, al manifestar frente al tribunal que aquél había pasado largas horas en su vivienda, ubicada a escasos metros del lugar del hecho. Dijeron que el imputado arreglaba el automóvil de su propiedad y que como permaneció largo –desde las 19 horas hasta las 23-, intentando reparar la coupé Ford Taunus, lo invitaron a comer junto a ellos. La maniobra defensiva resultó tan evidente que el hombre –al iniciar su testimonio-, manifestó espontáneamente “vengo a testificar a favor de Jonny”, en relación al imputado Jonathan Riffo. Ese tramo y otros de su declaración, como así también parte de lo manifestado por su esposa, despertaron risas entre el público. Ambos fueron advertidos reiteradamente sobre el juramento de decir verdad que habían realizado y la posible comisión del delito de falso testimonio, pero mantuvieron sus dichos, por lo que se dejó constancia en el acta, a los efectos de analizar la situación de acuerdo al resultado del juicio.
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