Sin avances a 6 meses de la crisis estudiantil en Chile

Desde el 28 de abril, los estudiantes organizaron más de 40 manifestaciones para reclamar por la gratuidad de la enseñanza. Sin avances a la vista, el presidente Sebastián Piñera pagó un alto costo en su popularida

Los estudiantes hicieron su primera protesta el 28 de abril y desde entonces han organizado cerca de 40 marchas para pedir una educación pública gratuita y de calidad y acabar con el sistema heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), liderados por dos carismáticos estudiantes, Camila Vallejo y Giorgio Jackson. La mayoría de las marchas ha terminado con incidentes, pero también han dejado traslucir una gran creatividad, con coloridos bailes, coreografía y representaciones, que han convertido a las calles de Santiago en un verdadero carnaval.

Sin embargo, los avances concretos son pocos, según analistas. Hasta ahora el Gobierno ha enviado al Congreso dos proyectos para rebajar el interés de los créditos estudiantiles y permitir la renegociación de unos 110.000 créditos morosos. Se ha comprometido también a dar becas al 40% de los estudiantes más vulnerables y crear una Superintendencia para fiscalizar que las universidades privadas no obtengan ganancias, prohibidas en la legislación. Pero no hay un cambio radical del modelo, que no comprende universidades gratuitas y en el que sólo el 40% de los escolares asiste a colegios públicos gratuitos, de menor calidad que los de pago.

Las demandas estudiantiles tienen un amplio respaldo en la población, sobre todo en la clase media, la más afectada por un sistema que fomenta el endeudamiento para costear los estudios. Son ellos los que han acompañado a los estudiantes en sus marchas, algunas de ellas las más masivas de las últimas dos décadas. "Las protestas han hecho que los chilenos se preocupen más por la calidad de la educación que reciben sus hijos. Ese es un buen resultado del movimiento. Un país preocupado por la calidad de la educación que reciben sus hijos es un país que tiene bien puestas sus prioridades", sostuvo el politólogo de la Universidad Diego Portales, Patricio Navia.

"El problema es que el Gobierno, en lugar de aceptar que se vuelva a discutir el modelo, hasta hoy no ha hecho más que refugiarse en sus convicciones ideológicas y responder con firmeza que el modelo mismo se podrá repintar y refaccionar, pero que su esencia de mercado, lucro y competencia permanecerá inalterada", señaló, de su lado, el experto en educación Mario Waissbluth.

El rol de Piñera

Este jueves, el presidente volvió a reafirmar su negativa a acceder el pedido de gratuidad en el marco de una visita oficial a Uruguay. "La demanda de educación gratuita para todos desgraciadamente no es factible si al mismo tiempo queremos mantener equilibrios macroeconómicos y atender a otras necesidades en la educación preescolar, la educación escolar, la lucha contra la pobreza", sentenció.

Por esa posición el apoyo al mandatario se derrumbó en un año de 63% a 22%, el más bajo desde el retorno a la democracia. El extenso conflicto estudiantil ha opacado además sus ambiciosas reformas sociales, como la extensión del permiso post natal a seis meses o la eliminación de un descuento en las pensiones de jubilados, dos proyectos anhelados largamente por los más pobres, con los que Piñera buscaba coronar el segundo de sus cuatro años de gobierno. "El gobierno no ha logrado avanzar otros temas de su agenda y parece atrapado en el conflicto. Se suponía que el gran año de las realizaciones y prioridades del gobierno tenía que ser 2011 pero éste fue un año dominado por el conflicto estudiantil", explica Navia.

"Es un año perdido para el gobierno, con niveles de aprobación mínimos, pese a que ha hecho las cosas bien en el ámbito de las políticas sociales", completó el analista Mauricio Morales, de la Universidad Diego Portales.

El problema, explica Morales, es que "estas políticas que van a los sectores más desprotegidos no han producido los efectos esperados y se mantiene la idea de que este gobierno es de los empresarios, de una élite y que se mantiene la desigualdad".

A su vez, la falta de concesiones a los estudiantes acrecienta la percepción negativa hacia Piñera, un multimillonario empresario que defiende la iniciativa privada. "Es un presidente que está sumamente frustrado, porque se ha dado cuenta de que hacer política no es tan fácil como hacer negocio", según Morales.

Ante la falta de respuesta, los estudiantes buscarán hacer trascender su movimiento de protesta para influir en las próximas elecciones chilenas, en una forma que aún no definen. "Hay una capacidad de trascendencia de este movimiento para tenemos que aprovechar", señaló Camila Vallejo este jueves ante periodistas extranjeros. Y agregó: "Tenemos que actuar rápidamente. Tenemos que tener una incidencia articulada, ya que a estas altura no nos queda más que la resistencia y trascender".

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