Están repavimentando 23 kilómetros de una ruta clave que une Acceso Oeste con Panamericana. Pozos, reducción de carriles y mala señalización, los principales problemas. Demorarán 20 meses más.
Según las cifras oficiales, son cerca de 60 mil los autos que recorren diariamente esta autopista que atraviesa distintos municipios del Conurbano. Los usuarios protestan porque al deterioro y las demoras por obras, se suman las subas constantes del peaje (ver Tras otra suba, el peaje..).
Si se inicia el camino desde Acceso Oeste en dirección a Panamericana, se ve una mano donde gobierna el deterioro. La señalización vertical es defectuosa, hasta el punto de que en varios sectores directamente están borrados los carriles. También faltan carteles en las bajadas, o apenas pueden leerse. En casi toda su extensión, la ruta tiene baches y parches de arreglos temporarios que dificultan el tránsito. Las banquinas, a veces demasiado angostas, tienen piedras y basura, a la vez que los arbustos y pastizales a la vera del camino, cerca del primer peaje, crecieron hasta ir metiéndose en la calzada. En el extremo de Panamericana, en la mano que linda con Campo de Mayo, partido de San Miguel, la situación cambia pero es también conflictiva. Los autos se agolpan en dirección a la Zona Oeste y entran en una suerte de cuello de botella cuando tres carriles son interrumpidos por las tareas de repavimentación.
En ese lugar se ven máquinas y hombres trabajando a toda hora. Tras un lento avance, después de una curva con líneas borrosas que deberían indicar que hay que aminorar la marcha, el tránsito vuelve a estancarse. Después de varios kilómetros de embotellamiento, los conductores descubren que no hay ningún accidente más adelante, sino apenas dos trabajadores tapando un pozo. Para eso fueron cerrados dos carriles.
El sector en el que la obra está terminada es muy distinto. A la altura de Boulogne, San Isidro, puede verse el tramo con los arreglos ya terminados: pavimento nuevo perfectamente nivelado, banquinas bien marcadas con reductores de velocidad para evitar que los autos se adelanten y líneas divisorias perfectamente visibles.
Los plazos, no obstante, dan cuenta de lo ambicioso del proyecto, que básicamente consiste en convertir este deteriorado acceso en uno renovado por completo. Desde la CEAMSE, empresa concesionaria de la autopista, explicaron que la repavimentación consiste en el cambio total de la superficie del Camino, así como una nueva y visible señalización, que es lo que falta en los sectores todavía no alcanzados por los trabajos.
En la web de la CEAMSE, se indica, en un recuadro que actualiza el estado del tránsito, que se realizan las citadas tareas de pavimentación y que eso complica el tránsito en dos de los tres carriles por mano. Mientras, los conductores esperan ansiosos que se completen las obras, pero no faltan quejas respecto al costo que hoy tiene transitar este acceso que presenta numerosos inconvenientes.
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