El jefe de la fuerza admitió que “en los últimos años hubo una baja de calidad en el servicio policial”Los procesamientos de uniformados por apremios, abuso de la fuerza y lesiones de distinta índole signaron la celebración.
Ayer la Policía cumplió 188 años de vida en la provincia y para la fuerza es un motivo de orgullo y de festejo.
Sin embargo, problemas recientes aparecieron en los discursos.
El Jefe de la Policía salteña no soslayó la responsabilidad en cuanto a los últimos hechos que mancharon el nombre de la institución, cómo las últimas 124 denuncias por apremios ilegales, el caso del rugbista del Jockey golpeado en un nunca aclarado episodio, la mujer que recibió un balazo con arma reglamentaria en un partido de fútbol o el chico que también fue herido de bala por un policía, y quedó parapléjico, en Villa Las Rosas, entre otros.
“No quiero actuar como juez, ni decir cómo está considerada la policía por los salteños. Pero yo no me siento satisfecho”, afirmó en medio de su discurso Lami, frente al gobernador Juan Manuel Urtubey y las demás autoridades provinciales y municipales.
El jefe policial reconoció que “es necesario generar cambios y acciones transformadoras que nos orienten a una nueva visión institucional. Por eso desde la conducción policial nos propusimos ser el mejor servicio de policía del país”. De inmediato destacó, sin embargo, que “hoy estamos lejos de ese objetivo. Tenemos falencias, errores y desaciertos que no nos permiten posicionarnos como tales; en los últimos años hubo una baja de calidad en el servicio policial”.
Pero luego, en un mensaje para todos los efectivos policiales, expresó: “No sé si lograremos el objetivo en dos años, en cinco, en diez o quince. El tiempo dependerá de nuestro esfuerzo y del valor que tengamos para dar el primer paso en busca de la excelencia”.



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