Reconocen que perdieron la masividad en las protestas y dicen que el arco opositor ocupó el lugar que lograron conseguir en 2008. Las diferencias en la dirigencia que hacen peligrar la Mesa
A dos años del conflicto que tuvo como protagonistas a las cuatro entidades agropecuarias más importante del país y al gobierno de Cristina Fernández, el campo sabe que perdió a un sector de la sociedad que lo apo-yó en “plena guerra gaucha”.
Mientras se desataban internas históricas dentro de la Mesa de Enlace, la oposición ganó la atención de la opinión pública tras la victoria con la 125, y los reclamos del agro comenzaron a mermar en los medios de comunicación. Se intentó hacer una remake del conflicto a mediados del año pasado, cuando el Gobierno decidió vetar las exenciones al campo, pero el posible levantamiento no logró el consenso necesario. Para colmo, Eduardo Buzzi (Federación Agraria) salió a diferenciarse del proyecto que toda la dirigencia agropecuaria había elaborado para reformar la ONCCA, manejada por un cristinista: Ricardo Echegaray.
Con un presente alborotado por las diferencias entre los conductores de las entidades, el campo quiere retomar la escena pública, no sin antes realizar una autocrítica que los coloque mejor posicionados. ¿Por qué perdió la masividad de sus protestas? ¿Peligra la Mesa de Enla-ce? ¿Es cierto que lograron una cosecha histórica?
Cerca y no tanto
¿Existe riesgo de que se quiebre la Mesa de Enlace?, consulta La Tecla al titular de Carbap (entidad que depende de Confedera-ciones Rurales Argentinas). Y Pedro Apaolaza responde: “No por culpa de Carbap, ni por culpa de CRA”.
Sin decirlo explícitamente, el referente agropecuario advierte que las tensiones ocupan un lugar preponderante en la dirigencia. Aunque aclara que la Mesa de Enlace “sigue viva porque los productores nos piden soluciones, y ahora está funcionando”. Sin embargo, las diferencias po-drían extender los conflictos adentro de la cúpula por discrepancias ideológicas.
Muchos analistas han coincidido en que Néstor Kirchner logró lo impensado cuando se desató el problema con el agro: reunirlos a todos sin priorizar sus diferencias históricas. Pero a dos años de aquel encuentro que los llevó a ganarle la pulseada al kirchnerismo con la 125, las cosas son difíciles de mantener.
La dirigencia reconoce que el apoyo popular que ostentaron en 2008, hoy mermó. La crítica principal que hacen puertas adentro es que concentraron sus energías en posponer las retenciones móviles, lo que produjo que un sector social que estaba con el campo desapareciera de la opinión pública solucionado el conflicto.
“También fuimos el puente para mostrar la bronca antikirchnerista que tenían”, dicen. Actualmente, al campo le cuesta posicionar nuevamente sus reclamos por sus problemas internos. Los popes del agro coinciden en que “en un grupo de hombres siempre hay peleas”, y confían en rever-tir los desacuerdos, aunque advierten que en el intento podría haber alguna salida.
Entrevista a Pedro Apaolaza
-¿Las diferencias impactaron en los municipios?
-Esto no debería llegar a las bases, porque entendemos que existe una política general que es el interés de los productores.
-¿Corre riesgo la Mesa de Enlace?
-No por culpa de Carbap, ni por culpa de CRA.
-Entonces, ¿podría haber una
ruptura?
-Sí, pero nosotros no estamos, de ninguna manera, para hacer eso. La Mesa de Enlace está viva, y está funcionando por el mandato de los productores.
-¿Cuál es la actual relación con la dirigencia?
-No hay ningún problema, pero sí reivindicamos el derecho a marcar las diferencias. Acá nadie habla por nadie.
-¿El campo ha aumentado la cosecha, como se dice?
-Sí, la cosecha de soja. En los distritos donde se ha podido cosechar soja, la situación tiende a normalizarse, pero en municipios ganaderos (Cuenca del Salado y sur de la Pro-vincia) la situación sigue siendo tan mala como antes.
-¿Mermó el reclamo de 2008 a la actualidad?
-Sí, eso es cierto.
-¿A qué se debe?
-Es cierto que hemos perdido movilización, y es algo de lo que nos hacemos cargo. Si nosotros hubiéremos mantenido la movilización después de la 125, las cosas habrían cambiado, porque quedó como que el problema era la 125 y cada uno a su casa. Esto es una falencia de la dirigencia. También es cierto que la gente que estaba con el campo
y comprendía lo que estaba pasando, hoy tiene otros problemas, como el trabajo, la inflación y la inseguridad; en-tonces, la gente tiene prioridades, que son lógicas y que nosotros también las sufrimos.




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