El autocine, un clásico porteño que se renueva todos los veranos

El autocine, un clásico porteño que se renueva todos los veranos
La Ciudad llegó a tener tres en los 60 y 70. Ahora está los fines de semana en el Rosedal.

En los 60 y 70 del siglo pasado fue furor entre los porteños. Las películas se proyectaban –literalmente– bajo las estrellas, los espectadores llegaban temprano y el lujo era novedoso (y romántico): el autocine era único porque no solo tenía el marco ideal o eran cómodos, también poseía el encanto de estar al aire libre y esa posibilidad de escuchar los sonidos, los diálogos, y la música, desde la radio del vehículo. Ahora, en los últimos años, volvió a aparecer dentro de la oferta de verano en la Ciudad. Y otra vez se convirtió en un clásico popular. Este año, el autocine porteño vuelve a estar en el Rosedal, es gratuito y tiene una grilla especial que va desde películas de acción hasta dramas como “Los Amantes Pasajeros”, del español Pedro Almodóvar, que se proyectó anoche con el predio colmado. Las funciones se extenderán hasta el 9 de febrero.

El próximo sábado 25 se podrá ver “Iron Man 3”, protagonizada por Robert Downey Jr. y Gwyneth Paltrow, y estrenada en el país el año pasado. El domingo el plan seguirá con “El Llanero Solitario”, que fue un boom en los cines y que tuvo a Johnny Depp al frente del reparto. Seguirán filmes como “Séptimo”, con Ricardo Darín; “20.000 Besos”, de Sebastián de Caro y “Wakolda”, con Natalia Oreiro y Diego Peretti.

El predio abre a las 19 por Iraola, tiene acomodadores y capacidad para 300 vehículos. También hay una tribuna para 1.200 espectadores que no están con auto y 500 sillas para los que se acercan caminando. Otro dato: las películas se proyectan en una pantalla de quince metros por diez, con formato cinematográfico. Y, como en los 60 y 70, el audio se oye desde una radio FM.

Traídos de Estados Unidos (donde fueron furor desde los años 50) en Buenos Aires hubo, en su tiempo, tres autocines: el de la Ribera (en La Boca), el Panamericano (en Panamericana y Pelliza) y el Buenos Aires (en General Paz y Constituyentes). En 2008 volvió de la mano de esta gestión de Cultura en el Parque Centenario. Pero la cantidad de espectadores obligó a mudarlo a Palermo. “La vuelta del autocine recupera una costumbre emblemática de los porteños, de esa época cuando la movida era una fiesta con buenas películas y exhibidas de una manera novedosa. Desde la primera edición que venimos recuperando eso”, celebró el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi.

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