Aunque le dieron muy pocos cargos públicos, Llaryora admitió que “jugará en equipo”

Aunque le dieron muy pocos cargos públicos, Llaryora admitió que “jugará en equipo”

Pensando en el 2019, aceptó que schiarettistas y delasotistas se repartan las principales funciones en el Poder Ejecutivo y en la Legislatura.

En las horas previas a su asunción como vicegobernador de Córdoba, Martín Llaryora aseguró que el presente político lo toma formando parte del equipo de gobierno que encabeza Juan Schiaretti y que el único objetivo que se plantea en el corto, mediano y largo plazo es mejorar la calidad de vida de todos los cordobeses.

Aunque fue premiado con muy escasos cargos públicos para su sector interno, Llaryora se mantendrá fiel al futuro mandatario provincial.

Tras despedirse de los vecinos de San Francisco, el exintendente de la cabecera del departamento San Justo señaló: “Vamos a estar trabajando codo a codo con el gobernador para hacer una Córdoba con más futuro, con muchísimo más crecimiento, consolidando los logros de la anterior gestión. Con Juan vamos a estar aportando desde el Gobierno provincial”.

Dejando traslucir su pasión futbolera, el compañero de fórmula de Juan Schiaretti aseguró que “dejaré todo en la cancha” y “jugaré en equipo” tal como lo hiciera en el lapso de tiempo en que se desempeñó como intendente.

Ante la consulta sobre el destino del proyecto político que lanzó desde el interior, procurando la renovación generacional dentro del Justicialismo cordobés, Llaryora prefirió dejar para la interpretación periodística el análisis de los pasos que fue dando en su trayectoria.

El nuevo titular de la Legislatura Unicameral de Córdoba aseguró: “Somos parte de un equipo y hoy el único objetivo que tenemos es hacer mejor la vida de los cordobeses. Estamos trabajando en ese sentido, formamos parte del equipo provincial, así que con Juan vamos a trabajar todos los días para hacer que todos los cordobeses vivan mejor.

Ese es el compromiso que nos hemos tomado con los cordobeses. Ahí va a estar centrado nuestro trabajo”.

“Nos van a encontrar siempre trabajando con el principio que vinimos a la política: Ser servidores públicos para mejorar la vida de la gente”, aseveró.

La llegada de Llaryora al Poder Legislativo provincial se da en un contexto en el que pareciera que dentro de Unión por Córdoba se aquietaron las aguas. Llaryora debió resignarse a que la mayoría de los cargos políticos en el Poder Ejecutivo y en la Legislatura se repartieron entre schiarettistas y delasotistas. Poco y nada quedó entonces para la militancia y los dirigentes provinciales que integran el sector interno conocido como «Peronismo que viene».

La llegada de las nuevas autoridades provinciales y la pausa por el traspaso de signo político a nivel nacional aquietaron la efervescencia interna en la fuerza gobernante en Córdoba.

Sin embargo, la posibilidad del recambio de autoridades partidarias en 2016, asegura que habrá una reactivación de la lucha por el poder dentro del peronismo cordobés. En ese ámbito, Llaryora y la estructura que construyó a pulso en los años pasados esperan tener el protagonismo que recompense el esfuerzo aplicado para acceder a la mesa de las decisiones.

La eventual proyección nacional de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti dejará un espacio por cubrir en la escena provincial que es muy apetecible. 

Apelando a la figura empleada por Llaryora, jugar para el equipo también significa hacer los méritos durante la semana para ocupar un lugar en la alineación futura que saldrá a la cancha.

Llaryora piensa en el 2019 y por esa razón bajó la cabeza y aceptó resignado el escaso premio recibido hasta el momento. 

Sus aspiraciones de ser el próximo candidato a gobernador le indican esa táctica dialoguista y en función de ella articulará sus futuros pasos políticos.

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