Lejos de escuchar las "decisiones de cúpula", los concejales liberales “cebados" por Camau ya decidieron votar el impuestazo. Marun y Gasparini están obligados a hacer oídos sordos y seguirán con el "kiosco montado" al calor del departamento ejecutivo municipal.
Desde que los liberales se partieron entre el extinto frente de pocos y el ECO, los dos concejales en el deliberativo de la Capital se dedicaron a hacer sus propios negocios con Camau.
Descolocados con el paso del tiempo -o vivos-, los liberales dice que "se unieron", aunque a ellos todavía no les llegó el telegrama.
Ahora los "unidos" ordenaron reagruparse, pero los concejales se pusieron en "liberales" y no quieren. Los intereses en el Concejo son más caros y votar una ordenanza cuesta, eso Marún y Gasparini saben.
Ciegos y sordos pero con los bolsillos ocupados en favores desde la "jungla Camau", Juancito y Gisella están en desacato.
El tarifazo marcha viento en popa a favor de Camau, que persigue los bolsillos y desea terminar en sociedad con los comerciantes.
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