Los aumentos en los alquileres llegan al 30%

Los aumentos en los alquileres llegan al 30%
Al ritmo de la inflación, el costo de los alquileres se torna cada vez más pesado. Desde la Asociación de Inquilinos denunciaron la existencia de polémicas cláusulas

La inflación galopante, el déficit habitacional y la imposibilidad de poder acceder a créditos para cumplir con el sueño de la casa propia, están poniendo a los miles de inquilinos que viven en nuestra región entre la espada y la pared.

Concretamente, los aumentos o indexaciones en los contratos de alquiler que se están definiendo por estos días llegan al 30 por ciento, lo que incrementa de forma muy significativa su costo vida y pone en jaque su poder adquisitivo, teniendo en cuenta que los aumentos salariales en la provincia de Buenos Aires rondan el 22% y aún no se terminaron de pagar.

La situación en La Plata no escapa a la que se vive en todo el país, con un déficit habitacional cada vez más pronunciado y numerosas familias que no tienen la posibilidad de ser propietaria de su propia casa (ver aparte).

Desde que el kirchnerismo está en el poder, se anunciaron una serie de iniciativas para facilitar el acceso a las viviendas que quedaron en la nada. Planes como “Mi Casa” e “Inquilinos”, se terminaron diluyendo producto de la impericia de un gobierno que jamás tuvo la decisión política de adoptar planes de viviendas serios. Asimismo, el Plan Procrear, que se financia con fondos de la Anses (es decir con recursos que deberían servir para mejorar los paupérrimos haberes del 70% de los jubilados que sobreviven con poco más de $2000) tienen niveles de incidencia mínimos y, además, está impregnado de un fuerte clientelismo político.

“Se siguen imponiendo en los contratos aumentos del 20% al 30%”, afirmó a Hoy Germán Schierff, presidente de la Asociación Platense de Inquilinos. A su vez, señaló que en muchos casos las inmobiliarias están cobrando por comisión de contrato un “6% cuando deberían ser el 4%”.

Esta situación se da en un contexto de pronunciada caída de la actividad inmobiliaria, especialmente en lo que se refiere a la compra y venta de propiedades, producto del cepo cambiario y de la desconfianza que genera la política económica K.

Según informes elaborados por el Colegio de Escribanos bonaerense, en lo que va del año, se viene registrando una retracción del 20% en las operaciones de compra y venta. Pese a ello, los propietarios hacen grandes esfuerzos por mantener el valor de sus inmuebles. Prefieren esperar hasta que la situación aclare antes de vender una casa o departamento en pesos, una moneda que se desvaloriza día a día.

Polémicas cláusulas

En medio del panorama negro para los inquilinos por las fuertes subas y las exigencias para alquilar, desde la Asociación Platense de Inquilinos (API) se constató que en casi todos los contratos de alquileres empezó a incluirse una cláusula que establece que ante cualquier siniestro ocurrido, como por ejemplo inundaciones o incendio, los daños y sus posteriores arreglos recaerán sobre los inquilinos.

“Estamos viendo que todos los contratos aparecen con las cláusulas de responsabilidad, que no es otra cosa que desligar al dueño de los problemas de fuerza mayor. Hay contratos que se desligan de los arreglos que puedan ocurrir, con lo cual si pasa algo es el inquilino quien debe arreglar los daños o rescindir el contrato”, indicó Schierff

No es ingenuo que varias inmobiliarias hayan impulsado tal disposición luego de la terrible inundación que debió sufrir la ciudad el 2 de abril pasado. Para peor, tras el temporal, las soluciones que le dieron a un tercio de sus clientes fueron nulas o insuficientes.

Un relevamiento realizado por Api da cuenta que del total de reclamos contra las inmobiliarias registrados por la Oficina Municipal de Inquilinos y Consorcistas “un 31% de los casos (el inquilino) recibió una respuesta insatisfactoria o ni siquiera hubo respuesta” por parte de las empresas.

Los reclamos de los inquilinos apuntaron principalmente a “las reparaciones a realizar en las propiedades” y al carácter de inhabitabilidad de las viviendas, ya que debido a la cantidad de agua mucha de las casas no se pudieron volver a usar.

Una crisis que se agudiza

Los datos hablan por sí solos. El informe de la Api refleja que desde el 2001 a la actualidad cada vez menos argentinos pueden ser propietarios de una vivienda, situación que generó que cada vez más gente debiera recurrir al alquiler o en el peor de los casos a vivir en asentamientos (ver recuadro).

“En 10 años (comparando el censo del 2001 con el del 2010), el porcentaje de propietarios de inmuebles, bajo del 79 % en 2001 al 75% en el 2010”, sostiene el informe, que a la vez denota que “el número de hogares en alquiler, paso de ser el 9,5 % en 2001 al 14,5% en el 2010”.

“Estos datos revelan lo que varios actores vienen denunciando y que se denomina la inquilinización de las ciudades” aseguraron desde la Api, y luego explicaron que se trata de “un proceso, donde el aumento en la inversión y la construcción de viviendas, no necesariamente representa una justa distribución, sino que lo que se ve, es una concentración en la propiedad de viviendas y tierras”.

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