Aumentan las exportaciones pero la realidad pesquera aún no encuentra soluciones

Según informa la Revista Puerto, las exportaciones pesqueras de este año superarían a las del año pasado. Los problemas de competitividad siguen irresueltos. Los costos de producción no logran ser compensados. Expectativas por las políticas pesqueras del próximo periodo institucional.
La estadística de comercio exterior que examina la evolución de la industria pesquera argentina le permite afirmar a los consultores especializados que al cierre del 2011, las exportaciones de pescados y mariscos volverán a marcar un record en volumen de divisas liquidadas. Las cifras certificadas en la Aduana indican que durante 2010 se vendieron al exterior productos pesqueros por un total 1.321 millones de dólares. Un reciente trabajo elaborado por el Senasa al que accedió Revista Puerto refiere a que entre el 1 de enero y el 31 de octubre se contabilizan despachos exportables por 1.160 millones de dólares sumando pescados y mariscos, por lo que al terminar el año en curso se obtendrían volúmenes más altos que el ciclo anterior. UNA CARA DE LA MONEDA Esa fotografía de la realidad del sector, es solo una cara de la moneda, porque creer que esos guarismos son los únicos que marcan el termómetro de la industria pesquera argentina remitiría a un error. El tipo de cambio, relativamente fijo, junto a la escalada que experimentaron los costos internos, en conceptos como el combustible, uno de los principales insumos de esta industria, al igual que el incremento de los costos laborales, y una inflación real sensiblemente superior a los datos oficiales, configuran la contracara de aquellos primeros datos auspiciosos. La administración de las pesquerías ha mostrado, en base a los números de las capturas, una estabilidad respecto de dos de las principales especies comerciales, tanto la merluza hubbsi como el langostino patagónico, con signos biológicos de buena salud. A diferencia del calamar que volvió a presentar un comportamiento esquivo para la flota potera, reportando una de las capturas más bajas desde que se tienen registros. UN RECORD QUE NO REFLEJA LA PREOCUPANTE REALIDAD El balance en términos estadísticos afirmará que el 2011 cerrará con un nuevo record en valores exportables de productos de la industria pesquera argentina, aunque no debe soslayarse que ciertos problemas que afectan al sector siguen estando presentes. Se va a dar esta doble situación, una marca máxima en divisas liquidadas por ventas al exterior, y empresas que seguirán con ecuaciones negativas en sus balances económicos. Esto ocurre por los altos costos internos de producción en plantas en tierra y los costos que insume la explotación del recurso, en el proceso de captura. El gasoil es el insumo que más fuertemente ha impactado con alzas significativas, mientras en 2009 el combustible para los barcos pesqueros no llegaba a costar dos mil pesos el metro cúbico, es decir los mil litros, y en la actualidad esa misma cantidad se acerca a los cuatro mil pesos, al menos en la región patagónica, donde más repercuten los altos costos. Por otra parte, el tipo de cambio sigue estando deprimido lo cual va en detrimento de los sectores exportadores, aunque vale recordar que la Nación resolvió reducir temporalmente las retenciones, lo que les dio un respiro, pero también es cierto que esa quita en las alícuotas de los derechos de exportación para productos de merluza hubbsi, langostino y calamar regirá hasta febrero de 2012. RETRACCION EN LAS DEMANDAS Asimismo, los mercados internacionales receptores habituales de las exportaciones pesqueras de Argentina han experimentado retracciones en sus demandas, principalmente en Europa, toda vez que España sigue siendo el mercado concentrador de gran parte de este tipo de productos enviados desde nuestro país. Al tiempo que tampoco debe dejar de tenerse en cuenta la irrupción que ha tenido en el mercado, determinados sustitutos, productos de cultivo que compiten abiertamente con los obtenidos en el mar argentino, influyendo de manera negativa desde hace tres años en las estructuras productivas de las empresas radicadas acá. Como es lógico pensar, los problemas que ciñen al sector no tienen un único origen, sino que se trata de una multiplicidad de factores que han convergido para llegar a este punto. Las empresas con asiento en las provincias patagónicas no logran compensar los mayores costos, la influencia que tiene el combustible para los buques y el valor de la mano de obra es muy importante dentro de la estructura general de costos de explotación, es decir en el proceso de captura de la materia prima, que en ese caso están dolarizados; pero también existen exigencias como las de Chubut, respecto a determinado número de empleados en las plantas procesadoras en tierra como contraprestación para explotar licencias provinciales de buques congeladores tangoneros. UN PRODUCTO ESTRELLA DEVALUADO El producto estrella es el langostino, pero su precio en el mercado internacional ha bajado, tanto por la retracción del consumo, como por la aparición cada vez más fuerte de sustitutos de cultivo, y a pesar del precio no en los niveles que vale una mercadería de estas características, las empresas por las necesidades económicas y financieras apremiantes, comercializan en esos términos un producto Premium. Las medidas de incentivo indirectas que antes favorecían a la Patagonia, que en realidad más que una ventaja comparativa, era una mecánica de compensación de esos mayores costos, hoy ya no existen. La dinámica de la política se apresta a un hecho histórico dentro del sector, un chubutense llegaría al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Aseguran que ya es un hecho que el próximo sábado por la tarde, la Presidenta de la Nación tomará juramento a su gabinete, entre los que estará Norberto Yauhar, actual subsecretario de pesca. En tanto, desde Chubut, si bien seguirá el mismo Secretario de Pesca, ya prometió cambios, aunque todavía no se conocen cuáles. A su vez, las empresas esperan que exista una mayor sinergia entre la Nación y la Provincia para que haya entendimiento a la hora de resolver las políticas pesqueras de fondo, ya que nadie por si solo tiene las soluciones como un ‘as bajo la manga’ sino que dependerá de la racionalidad con la que actúen quienes les toca circunstancialmente tener responsabilidades públicas.

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